España no es un país para jóvenes... acomodados

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Fernando Gallardo |

Dos noticias en el mismo día, en el mismo periódico. España no es país para jóvenes. Del desierto a dirigir una sociedad empresarial. Dos personas, dos circunstancias, dos trayectorias diferentes que dan que pensar.

El 15-M surgió con tanta fuerza y llegó tan en silencio que dejó atónito a un país con poca querencia a la protesta callejera, se lee en el primer artículo, en el que se reflexiona sobre el asalto al poder de la generación que dividió a la izquierda española entre los posibilistas de la generación anterior y los radicales empapados en las lecturas de cuatro generaciones anteriores, hoy reducidos a un exiguo grupo parlamentario de 35 diputados.

Olmo Masa acaba de cumplir 26 años y mantiene la misma mirada profunda que a los 17 lo llevó a la calle, cuando aún estaba en el instituto. “Nos preparan para el trabajo basura, acabaremos en un Burger King”, decía entonces tras la pancarta de Juventud Sin Futuro. No puso hamburguesas, pero durante cuatro meses trató de captar socios en la calle para una ONG. En estos años estudió dos carreras: Políticas y Derecho. Hizo un máster en Berlín. Ahora ha vuelto a Madrid para hacer el doctorado en la Universidad Complutense.

Vive de los 1.000 euros al mes que gana gracias a una beca. Paga 350 por una habitación en un piso compartido con otros tres compañeros en el centro de Madrid. Camina ahora por los pasillos de la facultad de Políticas a la que llegó en su día, hace siete años, con el calor de la Puerta del Sol aún pegado a la piel. “Se ha generado una mentalidad de competitividad que al final lleva a uno a culpabilizarse por no ser un triunfador”, explica. En ocho años espera seguir en la investigación. O trabajando en un museo.

Lo que viene a continuación es el retrato de cuatro jóvenes que participaron en las movilizaciones de mayo de 2011 y relatan cómo ha cambiado su vida desde entonces. Uno de ellos es Mercedes Murillo, que ha ido encadenando contratos en la universidad desde ese año, antes de que la vida la llevara a Londres con un contrato europeo por dos años. Ahora sigue en la investigación en la Universidad de Granada como arqueóloga y espera que el contrato que se le acaba en junio dé paso, por fin, a su primer indefinido. A pesar de lo cual se queja de la precariedad y de la obligación de “ir alargando la etapa posdoctoral hasta que se tiene más de 40 años”.

La arqueóloga Murillo sigue saliendo a la calle y echa de menos una movilización [la del 15 de mayo de 2011] que considera que languideció con el paso de los años y no se ha vuelto a recuperar, a pesar de que considera que la situación de los jóvenes no ha mejorado. Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria o con Stop Desahucios, Murillo mantiene activo un espíritu reivindicativo que espera no abandonar nunca. La huella la sigue hasta su trabajo en la universidad, donde lucha por que se abra una escuela infantil que ayude a la conciliación.

En el otro artículo, publicado 10 horas más tarde, se repasa la biografía de un inmigrante nubio, un territorio antaño independiente al sur del río Nilo que hoy se divide en dos países: Egipto y Sudán. Amouda Goueli nació en un pueblo minúsculo de este territorio y fue criado sin agua, ni luz, ni escuela.

“No había nada, menos una escuela”, recuerda Goueli de su aldea. Su padre, que trabajaba en la sección africana del ejército británico, quiso que sus hijos estudiaran, así que se los fue llevando a El Cairo. Él llegó el último, ya que era el menor y debió esperar su turno. Al salir de clase, trabajaba en un quiosco y, allí, “por puro aburrimiento”, comenzó a leer. “Primero veía las fotos, después me descubrí a mí mismo en la lectura y ya no paré”, relata.

Su curiosidad y hambre de aprender lo llevó a aprender nuestro idioma en el Centro Cultural Español de la capital egipcia. Goueli perseveró.

Tenía ya 18 años y “por pesado” le dieron una beca de verano para estudiar en Madrid. “Pasaba tantas horas en el centro cultural que la gente creía que era un trabajador, pero no había Internet, así que mi Google eran los profesores y los buscaba por los pasillos para preguntarles cosas; no era el mejor, pero sí el que más pasión le ponía”, resume. Tras él cuelga una imagen. En ella se ve a una madre que prepara a su hija para el colegio. Nada extraño sino fuera porque viven dentro de un tubo de hormigón en plena calle. Explica que es para no olvidarse de sí mismo: “Todas las mañanas la veo antes de empezar y mantengo los pies en la tierra”.

Goueli acabó formándose como programador en Madrid. Junto a un compañero músico creó su primera página web. Y de ahí a fundar con un socio la agencia de viajes Destinia, conocida en el mundillo turístico por su extraordinaria capacidad de adaptación al medio y su adscripción a la idea de innovación constante. A veces, disruptiva, como cuando le dio por aceptar el Bitcoin como medio de pago de sus viajes.

Hoy la empresa funciona en más de 30 países y se ha convertido en un cliente más del grupo de tecnológicas que posee el director ejecutivo y que da servicio a terceros de todo el mundo. “Para el exterior somos una empresa de viajes, pero los empleados son en su mayoría programadores”, cuenta.

El inmigrante compartirá su trayectoria, basada en la “curiosidad y el esfuerzo”, con los más de 3.000 estudiantes que pasarán por EL PAÍS con tu futuro, un evento destinado a orientar a jóvenes de entre 16 y 18 años a elegir destino profesional. Entre los asistentes a este evento tan inspirador quizá se encuentre alguno de los cuatro jóvenes del 15-M que reniegan de sus orígenes por “no ser un país para jóvenes”. Y, sin embargo,

Amuda Goueli recordará a los alumnos “lo afortunados que son por haber nacido en España, en Europa, con acceso a una buena educación”.


En las redes sociales:

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Airbnb añade a su plataforma un nuevo mundo de experiencias gastronómicas con chefs locales y anfitriones aficionados a la cocina. Casi 12 millones de turistas aterrizan en España exclusivamente por su gastronomía, mientras 1.400 millones de personas comen todos los días cuando viajan. Una oportunidad turística que se incrementará en el futuro.

👉 http://bit.ly/AirbnbCocina

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¿Te vas a perder la lectura de El Viajero este sábado cuando se supone que antes de salir a la calle vas a mirar por la ventana a ver si llueve, nieva, ventea o hace sol?

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En España ya hay un tramo de autopista preparado para los vehículos robóticos. Ya queda menos...

👉 https://www.lavanguardia.com/local/girona/20190914/47327559271/autopista-ap7-coche-autonomo-pruebas-senales-vehiculo-sin-conductor.html

#CocheAutonomo

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Japón acuñará una criptomoneda propia para los Juegos Olímpicos Tokio 2020, el JCoin.
#revolucionBlockchain


Tema de debate:

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¿Acaso un hotel es una agencia de contactos?

Las chicas del cable tenían glamour. Era una exigencia de la Compañía de Telefonía ser soltera, no utilizar gafas, tener voz dulce, brazos largos y, sobre todo, buena presencia. Sus interlocutores fantaseaban con ellas, pese a no verles el rostro ni sentir su pulso a través del auricular telefónico. Al fin y al cabo, de estas chicas solo podían esperar una conmutación del bucle de abonados desde la centralita analógica que operaban.


¡Hasta la próxima!

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