¿Qué le tiene que decir tu colchón a sus sábanas?

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Un automóvil actual incluye en su configuración de 60 a 70 sensores necesarios para su gestión electrónica. Sensores que aseguran el óptimo funcionamiento, mantenimiento y confort de todos sus elementos. Los hay funcionales, destinados a tareas de mando y regulación; de seguridad y aseguramiento, como la protección antirrobo del vehículo; y de diagnosis para la vigilancia del motor, sus magnitudes de consumo y desgaste, así como para la información del conductor y de los pasajeros.

Muchos de ellos son reconocibles a primera vista. Por ejemplo, el sensor de presión del mando de cambio Monotronic. El sensor de inyección directa de gasolina Common Rail. El sensor de sonda Lambda que monitoriza la calidad del aire al salir por el tubo de escape. El acelerador electrónico y el sensor de freno electrohidráulico. El radar telemétrico ACC que previene los riesgos de colisión. El sensor de par de la servodirección. El sensor de inclinación de los faros. El sensor de velocidad de giro de ruedas ABS. El sensor de alta presión ESP. El sensor de vuelco. El sensor de calidad del aire interior. El cierre centralizado de puertas. El sensor telemétrico de ultrasonido. El sensor de lluvia. En fin, los sensores de ocupación de asientos Airbag.

Si un volumen habitable de apenas un metro cúbico lleva esta cantidad de sensores capaz de monitorizar su óptima respuesta al usuario que lo ocupa, me pregunto yo entonces cuántos sensores harían falta en un hotel convencional para otorgar a sus huéspedes la misma sensación de seguridad, confort y óptimo funcionamiento de sus instalaciones. Porque me temo que estemos todavía muy lejos de este objetivo plausible que sería igual la tecnología de la hospitalidad a la de la movilidad. Si no puede ser la de un avión, que contiene miles de sensores solo para que sus vuelo sean seguros, sí al menos la de un utilitario que presta su capacidad muchas menos horas que la de una habitación de hotel.

Éste es el gran desafío que nos reserva para esta próxima década que iniciamos pronto la tecnología móvil 5G. Unas siglas que no van a revolucionar nada en el mundo, contra lo que muchos piensan, pero sí va a mejorar notablemente la vida de las personas. En sus casas y en sus viajes.

Así que, de igual modo que el sensor de vuelco establece un diálogo en fracciones de segundo con el sensor de frenos ABS, el sensor de nuestras sábanas deberá dialogar con el del colchón para acomodar al durmiente en la posición correcta y a la temperatura de confort idónea.

No puede ser que la industria turística, principal sector económico del mundo en la actualidad, vaya algunos pasos por detrás de la automovilística en tecnología punta. Sus responsables deberían asumir la monitorización sensorial de este negocio sin dilación.


En las redes sociales:

Los hoteles del futuro deberán tener un garaje inteligente para acoger al vehículo autónomo de sus clientes, se oye decir en ciertos foros. En otros más optimistas decimos que quizá no hagan falta los garajes para guardarlos, ya que estarán todo el tiempo en movimiento, como los aviones. ¿Tú qué opinas?

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Un robot sustituye seis empleos humanos y provoca un descenso del 25% en los salarios, apunta el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En 2025 se fabricarán unos 5 millones de robots que podrían reemplazar a 30 millones de trabajadores.
En #TurismoFuturo: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6427143044730101760
#FuturoLaboral #DigitalJobs #Robotics

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La llegada de la tecnología 5G evitará muchas muertes en la carretera. Por ejemplo, el móvil se desconectará cuando el sensor de un vehículo que no sea autónomo indique que el conductor está al volante.
#5G #InteligenciaArtificial 


Un artículo de actualidad:

¿Qué futuro nos depara el turismo rural?

Los datos dibujan ‘subsector’ con un futuro complicado: para que un turismo sea rentable, tiene que superar el 60% de su ocupación, pero el turismo rural no llega al 20%; suma 16.957 alojamientos sometidos a estacionalidad, atomización, déficit tecnológico, débil asociacionismo y modelos de gestión familiar, entre otros rasgos. Además, de los 82,6 millones de visitantes internacionales llegados a España en 2018, solo 658.000 hacen turismo rural.
https://laruinahabitada.org/2019/03/29/que-futuro-tiene-el-turismo-rural/


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