Lecciones tras la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador

¿Qué te parecería viajar de Madrid a París y luego a Berlín y Lisboa sin tener que pasar continuamente por una casa de cambios?, me preguntaban antes de la adopción comunitaria del euro, el 1 de enero de 2002. Recuerdo aquellos días por la máxima expectación que se vivió en las calles y, sobre todo, por la comodidad de viajar sin perder el tiempo —y no poco dinero entre medias— cambiando las pesetas por francos y luego por marcos y luego por escudos.

Es la misma sensación que siguen experimentando millones de inmigrantes en el mundo cada vez que desean enviar sus remesas a sus países de origen. Es esa incomodidad de tener que llevar suelto en el bolsillo cuando alguien emprende un viaje por países fuera de la eurozona. Es esa desventaja competitiva que sufre todo empresario cuando exporta sus productos o servicios al exterior previo abono de aranceles, comisiones y seguros ajenos a su estructura empresarial y a su espíritu emprendedor.

De ahí que los salvadoreños, y buena parte de la comunidad internacional con visión cosmopolita, hayan recibido con júbilo la resolución de la Asamblea Nacional que legaliza el bitcoin como criptomoneda de curso legal en El Salvador, este 9 de junio de 2021. Un hito sin precedentes en la historia financiera de la Humanidad, como acierta a esbozar esta infografía de la agencia France-Presse (AFP), lo cual sitúa a El Salvador como el primer país del mundo en adoptar oficialmente el bitcoin.

La nueva disposición legal, empeño muy personal del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, permitirá el uso del dinero criptográfico y fuera del control de los bancos centrales para pagos minoristas, referir precios de bienes y productos en el mercado, pago de impuestos, la exención de pagar ganancias de capital sobre operaciones realizadas con bitcoin (al ser considerado moneda y no solo un activo financiero), la obligación de aceptarlo como medio de pago, como un medio de saldar deudas personales o corporativas y, sobre todo, el dar acceso democrático a los servicios financieros nada menos que al 70% de la población salvadoreña que carece de cuenta bancaria.

Por supuesto, el presidente Bukele espera más beneficios que éstos. En un tuit anticipatorio anunció que, además de un buen clima y unas playas de primera clase para practicar el surf, El Salvador va a convertirse en un importante centro financiero mundial gracias a su atractivo para los negocios en bitcoin, unas inversiones públicas que se prevén cuantiosas en la producción de energía geotérmica proveniente de los volcanes para el minado de criptomonedas y todo tipo de incentivos para los teletrabajadores del bitcoin, como la residencia permanente en el país y numerosas facilidades para adquirir viviendas en primera línea de playa.

Es fácilmente predecible el impacto de esta innovación financiera en el turismo. ¿Cuántos millones de bitcoiners no estarán tentados a estas horas de subirse a un avión hacia El Salvador?

Sin duda, muchos de los detractores de las criptomonedas se preguntarán cuán viable sería la aplicación de una iniciativa así en los países más desarrollados. Denuestos aparte, como los que periódicamente lanzan la senadora demócrata Elizabeth Warren o el multimillonario Warren Buffet —ambos, personajes del siglo pasado—, es cierto que el caso salvadoreño se prestaba a una transformación radical de su sistema financiero. Un alto porcentaje de la población (70%) está desbancarizada. El país no tiene moneda propia, ya que utiliza el dólar norteamericano. Y la fuerte devaluación que está sufriendo el dólar como consecuencia de la actual política monetaria —la Reserva Federal de EE. UU. ha ampliado drásticamente la oferta de dólares estadounidenses en circulación, de los 15,35 billones que había en febrero de 2020 a los actuales 20,26 billones, lo que representa un incremento del 32% sin precedentes en la historia moderna estadounidense— ayuda a reactivar la economía norteamericana, pero perjudica de manera alarmante a todos aquellos países que poseen una parte de sus reservas en dólares. De ahí que Rusia se deshiciera hace unos meses de todas sus reservas dolarizadas.

En el caso salvadoreño basta con que un ínfimo 1% de la circulación actual del bitcoin fuese invertido en el país para que su Producto Interior Bruto (PIB) aumente un elocuente 25%. Cada año, los salvadoreños radicados en estados Unidos envían 6.000 millones de dólares en remesas a sus familias, aunque el 20% de esa cantidad se queda por el camino en forma de comisiones bancarias y otros intermediarios financieros.

Como decíamos, las cosas en Occidente son muy diferentes. Ni la economía europea está dolarizada, ni el Banco Central Europeo ha emitido euros con la misma alegría que la FED ha emitido dólares. Y tanto el dólar como el euro mantienen, a pesar de las crisis y los vaivenes económicos, una estabilidad envidiada por casi todos los países, El Salvador incluido. Aquí la población está mayoritariamente bancarizada, de tal modo que los cajeros automáticos pueden llegar incluso a pueblos con menos de 200 habitantes. El acceso al dinero es rápido, eficiente, seguro y barato, desde luego más barato que con el bitcoin (El Salvador va a aplicar la Lightning Network de bitcoin, cuyas transacciones son ostensiblemente más asequibles que las de la capa básica del bitcoin, desde el monedero virtual Strike creado por un jovencísimo Jack Mallers, nacido en 1994; será el personaje del año en la revista Time, un personaje del siglo XXI).

Argumentos todos de mucho calado para esperar que el bitcoin opere en nuestros países desarrollados con el curso legal que ofrece hoy en El Salvador, y que pronto podría ser emulado por Panamá, Paraguay y quizá Argentina o incluso Brasil. Aquí, en Europa y en Estados Unidos, lo más cripto que obtendremos será el dólar y el euro digital, emitidos por los bancos centrales respectivos. Que también ofrecen muchas ventajas, no lo olvidemos.

Dejando aparte las excentricidades de la senadora Warren y sus epígonos, que acusan al bitcoin de ser una moneda utilizada principalmente en la financiación del terrorismo, el narcotráfico y el comercio ilegal de armamento —va a resultar que los atentados del 11S en Nueva York, antes de que se inventara el bitcoin, eran fake news; que en las calles de Madrid y Berlín jamás ha entrado un gramo de cocaína; y que no existen las fábricas de armas en Missouri o en Massachusetts—, dos son las grandes lecciones que todos debemos extraer de la legitimación cripto en El Salvador:

Una, que el texto aprobado por la Asamblea Nacional salvadoreña consta únicamente de tres páginas y no ese Silmarillion regulatorio que nos suelen presentar los gobiernos con sus bancos centrales en un lenguaje técnico indescriptible para la población en general, desincentivando la comprensión de nuestros sistemas financieros.

Dos, que el horizonte de la transformación digital conformará, quiéranlo o no algunos, un mundo global. Porque todo lo que está hecho de bits (bitcoin incluido) carece de territorio, mora en la nube digital y acaba impregnándonos a todos.

Seguir a trancas con el papel o la pieza de metal no ayuda para nada a la transformación digital.

Fernando Gallardo |


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Qué pasa cuando tus empleados no quieren volver a la oficina

El teletrabajo obliga a repensar la estructura de las organizaciones y redefinir el valor de la fuerza laboral en las empresas

Si alguien se ha pensado que con la desescalada actual de la pandemia los trabajadores mayoritariamente estarán contentos de regresar a las oficinas se equivoca de cabo a rabo. Esta semana ha sido noticia que los empleados de Apple, la mayor empresa del mundo, se oponen incluso a pisar sus oficinas durante tres días a la semana, que es lo que Tim Cook les anunció que debían hacer desde principios de septiembre. En un comunicado de circulación interna, los representantes de los trabajadores exigen un enfoque flexible por el que todos aquellos empleados deseosos de trabajar a distancia puedan seguir haciéndolo, como durante la pandemia.

Y no solo ellos. El teletrabajo ha causado tanta satisfacción que, salvo aquellos cuyos hábitos laborales todavía permanecen anclados a la rutina de una oficina o un puesto de trabajo fijo, muchos directivos de grandes compañías —en Estados Unidos más que en Europa— encuentran obstáculos para que sus empleados se reincorporen con convencimiento a estos espacios “de cuello blanco”.

Muchos dejarían su trabajo si se vieran obligados a volver a la oficina, especialmente los trabajadores más jóvenes, como concluyen los periodistas Anders Melin y Misyrlena Egkolfopoulou en su análisis “Return to Office: Employees Are Quitting Instead of Giving Work From Home”, publicado en la revista Bloomberg News.

Las cifras son inquietantes. Sólo un 28% de los trabajadores norteamericanos están volviendo a tomar sus puestos de trabajo, según un estudio elaborado por Kastle Systems, que se ocupa de revisar la seguridad de las instalaciones en los edificios de oficinas en ese país. Una encuesta realizada en mayo a 1.000 adultos estadounidenses reveló que el 39% consideraría la posibilidad de abandonar sus empresas en caso de que no fueran flexibles con sus opciones de trabajo a distancia. Este porcentaje ascendía al 49% entre los millennials y la generación Z, según la encuesta realizada por Morning Consult para Bloomberg.

Todos coinciden en señalar que la ausencia de desplazamientos y el ahorro de costes son las principales ventajas del trabajo a distancia. Según una encuesta reciente de FlexJobs, más de un tercio ahorraba unos 5.000 dólares al año trabajando a distancia. Una menor exposición al coronavirus y un mayor tiempo para la conciliación familiar eran otras ventajas no menos apreciadas por los encuestados, como puede ver en este cuadro:

No hay vuelta atrás en las mieles del teletrabajo. Pero, sobre todo, no hay vuelta atrás en la manera de trabajar hoy, no ya por los efectos de la pandemia, sino porque la tecnología digital está cambiando radicalmente nuestra manera de trabajar y consumir, nuestra manera de pensar y relacionarnos, nuestra manera de vivir. Hicimos este ejercicio de repensar el orden laboral en 2020, en plena pandemia, con el informe Oportunidades del teletrabajo para empresas turísticas, publicado en la página de la red RenacerDelTurismo. Y lo hemos vuelto a hacer esta semana con el video de la ponencia de Nacho Rodríguez en el programa Didaktós, emitido por el cluster EuroFintech.

El reto ahora es conseguir que los directivos de las empresas más proclives al trabajo de oficina, esencialmente los de una generación menos familiarizada con el trabajo a distancia, evalúen las ventajas operativas del teletrabajo y asuman las consecuencias de estas reflexiones antes que recuperar a toda costa el control de sus subordinados atados a una mesa.

En caso contrario, ellos mismos serán los primeros que queden en fuera de juego cuando la OMS declare el fin oficial de esta pandemia.


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Hoteles y oficinas vacíos después de la pandemia

| Renacer en Macao | BMW en Blockchain | Críticas a Google, cómo no | Regulando los pensamientos individuales | Principales marcas de alojamientos turísticos | Viviendas turísticas a la búsqueda |

Si bien el fin de la pandemia no parece tan cercano como a todos nos gustaría, cabe convencerse de que ya falta menos para que ello suceda. Durante este año largo se nos han ido acelerando los cambios en casi todos los órdenes de nuestra existencia. Nada que no estuviera previsto de antemano (salvo el cisne negro sanitario), pero sí a una velocidad aún mayor que la prevista en los primeros días del estado de alarma.

Habíamos anticipado que la digitalización era una necesidad inexcusable para las empresas y los ciudadanos, subvertidos en sus sistemas de vida por la comunicación entre ellos. La tecnología es el hilo conector de las personas, pues el hecho tecnológico en sí proviene de la necesidad de comunicación.

Habíamos anticipado una tendencia hacia la híper personalización de los productos y servicios turísticos como consecuencia de la rápida evolución de las redes sociales y de la necesidad humana de compartir conocimientos, lo que obligaría a un despliegue acelerado de la tecnología de detección y reconocimiento de clientes a pesar de las limitantes condiciones impuestas por la legislación europea en materia de protección de datos, que ha causado un enorme daño a los ciudadanos del continente, frente a la estrategia de control sanitario seguida por los países asiáticos en los albores de la pandemia.

Habíamos anticipado igualmente el auge de la inteligencia artificial que terminaría automatizando todos aquellos procesos rutinarios en la medida de sus costes. Incluso que los empleos más cualificados serían los más factibles de sustituir, dado que las ocupaciones manuales (sí, las que requieren manos operativas, un mecanismo todavía demasiado complejo de emular por un mecanismo mioeléctrico de sensores, actuadores y sus aplicaciones neuroprotésicas o los interfaces cerebro-máquina requeridos para realizar funciones mecánicas) adolecen de una lentitud todavía inoperante en su desarrollo.

Y también habíamos anticipado una transformación del escenario laboral, no solamente por la automatización del trabajo, sino por el empoderamiento de los individuos en el metaverso digital, que acabaría revirtiendo el actual mercado laboral de asalariados y funcionarios en un mercado dominado principalmente por los trabajadores autónomos. Lo anticipamos en este documento elaborado de modo colaborativo durante las primeras semanas de la pandemia en la red Renacer del Turismo: Oportunidades del Teletrabajo para Empresas Turísticas.

¿Qué efectos de todo lo anteriormente expuesto vislumbramos en la pospandemia de 2023 y 2024? Más precisamente: ¿qué sucederá en nuestras ciudades con todos los edificios de oficinas y hoteles vacíos? Porque parece claro que muchas empresas reducirán sus espacios de oficinas ante el despegue del trabajo en remoto. Las cifras hoy empiezan a ser dramáticas. El 26% del parque de oficinas en Sevilla y su área metropolitana está vacío. El 14,5% del total en Zaragoza. Barcelona y Madrid podrían registrar mermas aún superiores, donde incluso en algunos sectores la caída supera el 50%.

Según la consultora internacional Knight Frank, el 40% de las empresas europeas necesitará menos espacio de oficinas tras el coronavirus. En Nueva York, la situación empeora cada día: la contratación de oficinas cayó en 2020 un 58% con respecto al año anterior: 382.760 metros cuadrados. Nada menos que 241.000 neoyorquinos han salido de la ciudad para trabajar en remoto.

En Canarias, el turismo se ha beneficiado mucho con este fenómeno. Se calcula que al menos 30.000 extranjeros han aterrizado en el archipiélago para teletrabajar, según cifras de la consejería de Turismo.

Desde Madrid a Nueva York, pasando por Londres, Berlín o Singapur, los agentes inmobiliarios están analizando cómo reconvertir todo este ingente parque corporativo. Una de las soluciones más consensuadas pasa por transformar estos mastodónticos edificios de cristal en inmuebles residenciales, de manera que sus inquilinos podrían disfrutar de más luz y espacio para trabajar a distancia. No digamos cuánta satisfacción produciría entre los vecinos de los centros históricos europeos, condenados a vivir en la penumbra de las viviendas interiores con espacios mínimos heredados de la fragmentación de antiguas corralas o mansiones burguesas transmitidas de padres a hijos.

Del mismo modo que los barrios fabriles fueron reconvertidos en modernos lofts llenos de ingenio, luz y buen diseño, las oficinas de nuestra época postindustrial llegarían a adquirir la misma utilidad convivencial que los antiguos talleres y naves de la época industrial.

¿Y qué hacer, pues, con los hoteles que no volverán a abrir, bien por la quiebra de sus operadores, bien porque su producto se ha quedado desfasado o porque la zona que antes resultaba atractiva hoy se ha quedado sin interés para el turismo?

Sin duda, como apuntábamos en el documento antes citado [Oportunidades del Teletrabajo para Empresas Turísticas], estos edificios pueden transformarse en centros de trabajo en remoto porque sus zonas comunes los hacen idóneos para la práctica del coworking (trabajo en espacios compartidos) y del coliving (teletrabajo con espacios para seguir intercambiando experiencias vitales, como una sala de cine, una biblioteca, una sala de juegos, un gimnasio, un restaurante divertido…).

De los siete hoteles que la firma inmobiliaria Marcus & Millichap representa en Nueva York, tres se transformarán en viviendas para personas mayores, uno irá destinado a apartamentos turísticos y el resto seguirá como hotel. Es solo un ejemplo de hacia adónde se orienta el futuro en la capital más compleja del mundo.

Sin ir más lejos, Nacho Rodríguez promueve lo mismo en las islas Canarias a través de su red Repeople de trabajadores en remoto. Existen hoy más de 50 de estos espacios turísticos en el archipiélago, no solo para empresas que necesitan reducir sus espacios de oficinas, sino para aquellos trabajadores en busca de un espacio individual sin el aislamiento o las incomodidades que pueden representar el trabajo en casa. Y es que la práctica del teletrabajo en un hotel canario añade al atractivo del clima y el disfrute del mar los servicios imprescindibles de los hoteles urbanos.

Véase de muestra esta agenda de 24 horas teletrabajando en Gran Canaria.

La nueva disrupción ya avisa de cómo será la pospandemia. Las oficinas (muchas oficinas) se reconvertirán en viviendas. Las viviendas (muchas viviendas) se habilitarán como apartamentos turísticos en sustitución de hoteles. Mientras que los hoteles (muchos hoteles) se transformarán en oficinas para acoger a los teletrabajadores que no pueden trabajar en casa o que prefieren darle a la tecla desde una hamaca de playa.

Fernando Gallardo |


En las redes sociales:

Macao recupera su turismo gracias a un pasaporte sanitario digital que identifica los datos personales del sistema de salud chino mediante Blockchain. Esto, y no los rastreos artesanales, será lo que nos ayude al #RenacerDelTurismo

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Te imaginas ir sumando recompensas tras la compra de un BMW? Acceder al mantenimiento personalizado de tu vehículo, recibir invitaciones a eventos y otros servicios vinculados a BMW y empresas asociadas, obtener un descuento importante en la compra de tu próximo automóvil... Pues bien, BMW Group ofrecerá todo esto a través de una red blockchain.

Exactamente igual a lo que ya ofrece Hammam Al Ándalus con su recién estrenado token #Helysia.

Empresas que sacan lecciones digitales de esta pandemia y preparan mejor su futuro.

¿Te sumas a este movimiento?

#RenacerDelTurismo#EuroFinTech

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La manera más segura de que no te atropelle un coche es no salir a la calle. Esto es más o menos lo que viene a decir el New York Times a propósito de los buscadores que buscan poco... https://www.nytimes.com/2021/03/31/technology/personaltech/online-privacy-private-browsers.html

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La burocracia, la protección de los datos, el intervencionismo económico… Los reguladores parecen no tener límites a la hora de querer regularlo todo. Ante próximos desafíos tecnológicos como la comunicación telepática ya suenan clarines que llaman a regular los pensamientos individuales. Solo la tecnología puede ayudar a este tipo de regulación.

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Así está la valoración de las principales marcas de alojamientos turísticos, a fecha de enero de 2021, en millones de dólares.

La distancia entre la primera y las demás se va alargando año tras año.

#AlojamientosMultimodales#Growth

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Un año después del inicio de la pandemia, Google detecta en su buscador que el segmento de las viviendas turísticas se recupera más rápidamente que los hoteles. Quien avisa… 

#EconomiaColaborativa


Una fundada esperanza de reconversión de infraestructuras hoteleras tras la pandemia

| El valor de Apple | Limpieza en hoteles con encanto | Walmart robótico | Fealdad de los reguladores | Blockchain en obras públicas |

La pandemia de covid ha golpeado con especial dureza a la industria del turismo y los viajes. Nadie oculta ya que las pérdidas en este sector serán millonarias, tanto en ingresos como en empleo. Casi 100.000 millones de euros dejó de percibir España a lo largo de 2020 y es probable que el número de desempleados supere el millón si los ERTEs se acaban convirtiendo en EREs, como el desplome de la actividad turística parece apuntar.

Al tiempo que este drama se hacía patente en todo el planeta, la sociedad española reaccionó con aplausos a sus sanitarios y con cánticos de resistencia ante el virus. Pero es justo señalar que muchos hoteleros damnificados se pusieron enseguida a disposición de las autoridades sanitarias y de la sociedad entera con la medicalización de sus edificios. Es probable que algunos de estos ejemplos persistan después de la pandemia con la renovación necesaria de nuestro sistema sanitario que, además de modernizarse aún más, deberá tender hacia la medicina preventiva junto al reforzamiento de la terapéutica. Una de las ventajas que aportará la nueva tecnología de comunicaciones 5G será la atención médica personalizada a distancia, lo que podría situar estos edificios medicalizados en una zona intermedia entre la pantalla del dispositivo móvil y la atención hospitalaria de cuidados intensivos.

Al mismo tiempo, las residencias para mayores han mostrado su fragilidad extrema como hábitat preferencial para personas de dependencia extrema. La pospandemia exigirá su completa transformación en núcleos de viviendas unipersonales o familiares gestionados en torno a un centro de atención médica conectado, a su vez, al sistema sanitario digital. Esta fórmula se inspiraría en lo que hoy se conocen como resorts (complejos vacacionales), algunos de los cuales, en destinos maduros o excesivamente saturados, podrían reconvertirse en las nuevas residencias para la tercera edad.

Al estilo de los colegios mayores, un sin fin de establecimientos hoteleros o de apartamentos turísticos situados en el extrarradio de las grandes ciudades, cuyo hábitat podría configurar una nueva fisonomía de ciudad expandida, podrían ser útiles para el alojamiento de estudiantes con el beneficio de sus instalaciones comunes e incluso de servicios adaptados a sus necesidades lectivas. Existe un parque amplio de estos edificios que quedarían en desuso con la pandemia que muy bien podrían funcionar como los llamados dorms del ‘off campus’ hoy existentes alrededores de las universidades norteamericanas.

Sin embargo, la gran esperanza de reconversión de instalaciones hoteleras obsoletas (no porque tengan una antigüedad, sino porque se han quedado fuera de las preferencias que los nuevos viajeros van a exhibir una vez que renazca la actividad turística) estriba en el teletrabajo. Algunos expertos o institutos de análisis, como McKinsey, estiman que en 2030 la cifra de trabajadores fuera de las oficinas superará los 1.000 millones en todo el mundo. Dado que el teletrabajo no significa necesariamente trabajo en casa, sino trabajo a distancia, millones de empleados reconvertidos en trabajadores en remoto desempeñarán sus tareas en una movilidad híbrida entre sus domicilios y las oficinas, y entre éstas y los alojamientos turísticos de todo el mundo. Ya sean nómadas digitales, ya equipos de trabajo en permanente movilidad por el mundo, las necesidades del teletrabajo va a obligar a un buen número de hoteles tradicionales a reconvertir sus habitaciones vacacionales en espacios de teletrabajo, así como sus instalaciones comunales en oficinas móviles con conexiones de banda ancha y servicios ofimáticos y de alimentación adaptados a esta nueva clientela.

En cualquier caso, la pandemia no va a cambiar nada la actividad turística que hoy conocemos. Sí va a acelerar procesos que ya estaban en marcha en la década anterior y va a hacer realidad las predicciones de digitalización completa que situábamos para la nueva década 2020-2030.

Fernando Gallardo |


En las redes sociales:

Mucha razón tenían aquellos que en 1980 advirtieron que invertir en Apple era muy arriesgado. Por eso hoy su valor es 122.310 veces más alto que entonces.

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En 2021, el atributo más importante en un hotel con encanto es su perfecto estado de mantenimiento. En 2016 era la limpieza. Se observa que no basta ya tener limpias las instalaciones, sino en un estado de mantenimiento óptimo. Cuando su conservación pasa al primer lugar entre las preocupaciones de los viajeros, desplazando otras cosas importantes como el ambiente familiar, el paisaje, el desayuno, la decoración o el buen trato, significa que este valor ha decaído en los últimos años respecto a lo que publicábamos en 2010.

http://www.horecaspeakers.com/articulos-interesantes-sobre-horeca/

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Walmart, la cadena de hipermercados más grande de América, ya ha puesto en marcha sus vehículos de transporte robóticos Gatik. El servicio estará inicialmente operativo entre Metaire y Nueva Orleans, en Louisiana. 

#VehiculosAutonomos #Robotica

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El celo regular de la Comisión Europea es tan meticuloso que la directiva de estabilidad financiera, como la ley Dodd-Frank norteamericana, tiene unos dos millones de palabras. La Biblia, con 700.000 palabras, bastó para regir nuestra sociedad durante siglos. 

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Brasil adopta la tecnología blockchain para aplicarla en la digitalización y administración de las obras públicas de manera segura. El estado de Ceará afronta su completa transformación digital en los próximos 4 años. 


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La fracasada vía hacia el éxito del turismo

En estas próximas semanas, la Mesa de Proyectos del cluster EuroFinTech va a trabajar arduamente para impulsar los más descarados proyectos turísticos. Animará a los empresarios del sector (cadenas hoteleras, agencias de viajes, startups tecnológicas, neobancos, compañías de seguros, laboratorios de salud y longevidad...) a formular sus ideas y convertirlas en proyectos que concurran a los esperanzadores fondos europeos NextGenerationEU.

Estoy seguro de que muchos de estos proyectos se harán realidad y salvarán de la quiebra a sus promotores. Pero otros se quedarán a las puertas del éxito. Me gustaría dirigirme a estos últimos.

En 1961, la compañía discográfica Decca rechazó producir un disco de un cuarteto porque, en opinión de sus directivos, lo que se llevaba en ese entonces eran los quintetos y, además, el uso de la guitarra eléctrica ya estaba en decadencia. De paso, recomendaron a su manager que se olvidara de ellos porque... The Beatles no tenían futuro en la industria de la música.

En 1998, dos jóvenes estudiantes visitaron en Silicon Valley al creador de Altavista —buscador entonces de moda en Internet— con una idea que, según ellos, revolucionaría el modo de encontrar las páginas web situando en primer lugar aquellas que más buscaban los usuarios. Paul Flagerty rechazó la idea porque a los directivos de Altavista no les gustaba que un proyecto viniera del exterior así como así, ya que ellos poseían el mejor buscador y no necesitaban más. Además, pensaban que la cifra exigida por esos dos chavales era excesiva: 750.000 dólares.

Larry Page y Sergey Brin, que deseaban proseguir sus estudios universitarios, no tuvieron entonces más remedio que hacerse empresarios para desarrollar su idea. Hoy, la compañía que no hubiesen creado si no fuera por verse rechazados vale la friolera de 1.280.000.000.000 dólares, casi tanto como todo el PIB de un país como España.

Moraleja para los empresarios del turismo que presenten sus proyectos a la Mesa de EuroFinTech en esta primavera de 2021:

Sentir el desánimo de verse rechazados durante la pandemia por un mercado prácticamente inexistente puede ser el más potente estímulo para triunfar después de la pandemia.

(Al menos en la música y en los negocios digitales).

Fernando Gallardo |

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