La globalización nos hace ciudadanos libres

DILEMAS | Mariví Broto ~ Fernando Gallardo

«Ser ciudadano digital significa vivir sin adscripciones obligadas al territorio. Nuestra movilidad habitacional nos eleva a la nube digital, donde no existe el espacio físico y donde se es turista y residente al mismo tiempo. La globalización nos hace más libres, más independientes y más ciudadanos sujetos a derechos y obligaciones de una sociedad moderna».

¿Qué es la ciudadanía digital?, nos preguntamos en el arranque del segundo de los Dilemas del Turismo que celebramos online a través de YouTube el pasado 7 de agosto con Mariví Broto, actual consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón. No, no conversamos ni una sola palabra acerca de la delicada situación de atraviesa esta comunidad autónoma tan golpeada hoy por el coronavirus. No hacía falta. Lo nuestro era el turismo, un diálogo que llevamos practicando desde hace muchos años, y no decimos cuántos. Conocí a Mariví en su aldea natal de Guaso (Huesca), cuando era la novia de mi amigo Severino Pallaruelo, uno de los geográfos más conocedores del Pirineo y precursor junto a Mario Gaviria de todos los análisis existentes sobre la España vacía, que reflejó muy bien en muchos de sus libros, como Pirineos, tristes montes.

María Victoria Broto terminó casándose, por supuesto, con Severino. Después de ejercer la docencia muchos años en Sabiñánigo, pasó a ser miembro del Gobierno de Aragón. Ha sido consejera de Ciencia y Tecnología, luego de Educación y Cultura y ahora de Ciudadanía y Derechos Sociales.

¿Qué dice el diccionario de la Real Academia sobre la ciudadanía digital? En su primera acepción, es el natural o vecino de la ciudad. Pero eso no define exactamente lo que hoy entendemos por ciudadanía, sino por lo que reza en su segunda acepción: aquella persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes.

El término es crucial para entender qué es un viajero, a qué debe sus periplos y cómo se organiza la industria para dar servicio a sus necesidades y aspiraciones. Recordemos que las sesiones DILEMAS en YouTube pretenden ser una bocanada de aire fresco, con ideas y propósitos disruptivos (out-of-the-box), que nos ayuden a entender desde la órbita del turismo y los viajes qué es lo que está sucediendo desde nuestra fragilidad humana y cómo afrontar la construcción de una década tan compleja en la que vamos a protagonizar grandes cambios tecnológicos, sociales, culturales y, probablemente, políticos.

Pues bien, un ciudadano lo es por la vía de consecución de derechos, pero nos olvidamos de que cada derecho comporta una deber y cada libertad exige una responsabilidad. El ciudadano representa la individualidad sujeta a derechos y deberes. El mundo rural da muy poco valor a la individualidad. El ciudadano ni siquiera tiene nombre y apellido, sino que pertenece a una casa. «En mi pueblo yo era la mayor de Casa Salinas, no era Mariví Broto, y ante los demás heredaba las virtudes y los defectos de mi casa», explica la actual consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón. «La casa representaba los valores del campo a través de generaciones. La sociedad organizada en la nube tecnológica nos da más posibilidades de ser libres».

La ciudadanía es una hermosa palabra proveniente de los burgos, de la liberación de la esclavitud, del feudalismo, del caciquismo. Desde la constitución de los estados nacionales al Estado moderno, democrático, inspirado por la Revolución Francesa, que fue la primera revolución burguesa en dar credencial política al ciudadano.

Tres siglos después llegamos al Estado digital, una forma política de organización social en la que el individuo tendrá el derecho a elegir su propia identidad. Hasta hoy su identidad le era impuesta por el lugar de nacimiento, el clan o la familia a la que pertenece. El nombre le es impuesto por sus padres. El apellido, por la ley, por herencia troncal. Y el DNI, por el gobierno. El ciudadano analógico arrastra la identidad de la manada, circunscrita al territorio. Mientras que al ciudadano digital, la tecnología Blockchain ya le permite elegir una identidad propia, totalmente personal. Sin territorio.

Y, claro, un ciudadano sin necesidad integral de territorio acaba volviéndose ubicuo. Es su cuerpo el sujeto a un territorio, pero no su mente. Su mente puede estar en todas partes. Puede residir en todas partes. Viaja. Así, en el nuevo mundo digital y global, residentes y turistas son una misma cosa. Julio Llamazares, un literato que aprecio mucho,cometió sin embargo la torpeza de escribir esta frase en un artículo publicado en EL PAÍS: «Vuelvo agotado de Lisboa de pelearme con los miles de turistas que llenan de día y de noche las calles de la ciudad blanca, de moda últimamente según parece como otras ciudades del centro y del sur de Europa» ¡Vuelvo agotado de pelearme con los turistas!, dice Llamazares. Solo le faltó escribir: ¡Vuelvo agotado de mí mismo, que he sido por unos días un turista más de Lisboa!

El turismo democratizó España en los 60s y 70s: además de civismo, tolerancia y empatías personales entre los políticos de uno y otro signo, había modernidad de pensamiento, heredero del contacto con los turistas del centro y norte de Europa. [Las madres del cordero, Castañuela 70, Moncho Alpuente: Porque nos tienen envidia… nos critican desde fuera… vale más una española… que 500 extranjeras… Que viva el turismo, que viva el folclor…]. Hoy muchos de los nietos de aquella generación se manifiestan en contra de la democratización del turismo porque genera masificación, insostenibilidad y gentrificación de los centros urbanos. Alrededor del Palacio Real de Madrid vivían los aristócratas, desalojados luego por una nueva burguesía. Y esos nietos sostienen hoy que deberíamos devolverles los centros urbanos a esos aristócratas.

Llamazares —todo hay que explicarlo— debe sentirse tan marqués como yo. Nos agota la masa, el gentío, porque nos movemos en un mundo nobiliario, diseñado solo para nosotros, los elegidos, los privilegiados, los ungidos por la sangre azul que corre por nuestras venas. Y solo de abarrotarnos con los demás sufrimos urticaria. La epilepsia del populacho. Nosotros, los aristócratas.

Obviamente, Mariví Broto no puede comulgar con estas ideas. Gentil y culta, explora el horizonte inmediato del ciudadano hecho viajero con la democratización del turismo. Incluso de un turismo aún precario como es el turismo rural. El medio rural siempre ha suscitado una imagen romántica en los ciudadanos, confiesa. Desde aquellos primeros viajeros por el Pirineo como Lucien Briet hasta los turistas actuales que huyen de la playa por el miedo al coronavirus. Pero, curiosamente, muchos de los urbanistas actuales que hacen turismo rural proceden de los mismos pueblos, son hijos de aquellos que vaciaron España.

Los Hoteles con Encanto son fruto de una idea global de turismo, una cultura cosmopolita. Nos queríamos hacer a la idea de que el turismo rural era ver cómo ordeñaba una vaca, pero eso responde a una idea de conocer el sector primario. No se había pensado que en el espacio rural había factorías de transformación agropecuaria, servicios, conexiones y, ahora, teletrabajo. Tecnología global. La clientela es cosmopolita, urbanista, no campesina.

La energía es el motor de la movilidad. La movilidad, el factor distancia, beneficia la expansión del teletrabajo con la ayuda de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). El trabajo en remoto ahorra costes y emisiones de gases —cuando es trabajo en casa, inmóvil—. Se estima que 73 millones de personas en Europa teletrabajarán a lo largo de esta década. Si calculáramos solo 5 desplazamientos anuales por teletrabajo estaríamos hablando de casi 400 millones de nuevos desplazamientos, solo en Europa. Imaginemos Asia, Africa, que va a ser el próximo continente en explosionar.

¿Cambiar nuestros hábitos turísticos la Covid-19?, se pregunta Mariví. Más que cambiar hábitos, va a acelerar procesos que ya estaban en marcha. En la tecnología, con más ciencia, más investigación, más digitalización, más automatización del trabajo y una mayor simplificación de los procesos que conforman un viaje, desde el conocimiento previo del cliente por parte del operador turístico a un mayor grado de bienestar individual, un mayor grado de vivencia experiencial y, desde luego, una mayor sostenibilidad en el consumo turístico. Adaptarnos a una nueva virtualidad, porque quien no se adapte muere. 

Hay que adaptarse a todo lo nuevo, pero también adaptarse a un grado de exigencia mayor en todos los órdenes de la vida: mayor exigencia política, mayor exigencia cultural, más respeto social, más curiosidad por lo nuevo, más creatividad y, sobre todo, una mayor preparación parta convivir con los factores impredecibles de nuestra existencia. Que, como se ve, son incesantes: habrá nuevas oleadas de virus, nuevas pandemia, nuevos desastres, nuevas catástrofes. No nos esforcemos en evitarlas. Esforcémonos mejor en sobrellevarlas, en adaptarnos a ellas. 

El turismo ciertamente ha alterado este factor fundamental de la experiencia humana. Si en sus albores lo fetén era el viaje paquetizado, la estancia organizada, ahora la tecnología permite un mayor empoderamiento a la hora de personalizar el viaje. Y eso exalta los valores emocionales del viajero. Eso introduce la impredecibilidad, que es lo que genera aventura, curiosidad, decisiones más personales y, desde luego, más humanidad frente a lo predecible que es hoy por hoy la inteligencia artificial y la robótica.

¿Por qué no pensar en que ya hemos entrado en un proceso de sustitución progresiva de los gobiernos humanos por el gobierno de los algoritmos? Por ejemplo, TripAdvisor ha sustituido las clasificaciones administrativas por estrellas. Los sellos oficiales ya no valen nada: la Secretaria de Estado de Turismo del actual gobierno fue dimitida por su ocurrencia de emitir un sello de garantía sin garantías (le concedió un sello a un fake de Barak Obama convertido en hotelero). Pero es obvio que ese proceso sustitutivo es, como todas las grandes transformaciones sociales de la historia, un proceso lento, gradual y asimilado en distintas secuencias por el conjunto de la población.

No hay que tener miedo al futuro. No hay que tener miedo a la automatización del empleo. Siempre hubo sustitución de los puestos de trabajo, pero se crearon otros nuevos mucho mejores. La innovación es el motor de la historia. La innovación, la inteligencia y el conocimiento colectivo. Un gobierno de algoritmos será posible en un futuro lejano. Por qué no.

Una de las grandes dificultades que experimenta este proceso en su progresión histórica es el exceso de información que hoy padecemos con todos los medios a nuestro alcance. Al alcande de todos. Se dice que el exceso de información causa desinformación, y es verdad. Las Administraciones públicas deben esforzarse por que todo lo que publican tengan una lectura fácil. El relato hace al ciudadano. Los ciudadanos deben entender a sus administraciones, pero es responsabilidad de éstas ponérselo fácil al ciudadano.

Joseph John Campbell es un autor norteamericano que traspone la idea del monomito de James Joyce, presente en su Ulises, a la técnica inveterada del relato. A veces, las experiencias más sencillas se convierten en los relatos más emocionantes. Viajamos para contarlo. La experiencia apenas genera un 10% del valor del viaje. El relato, sin embargo, vale el 90% de lo que nos llevamos a casa después de vivir una emoción. Nuestras emociones deben generar un relato.

En su libro El Héroe de las Mil Caras, Campbell se convierte en el gestor del relato moderno. Porque todo viaje es un relato. Todo objeto, toda transacción, todo acto cultural y económico es un relato. Lo cuenta muy bien Daniel Kahneman con sus atajos heurísticos en la Teoría de las Perspectivas, que modela los comportamientos no racionales conforme se habían establecido en la teoría keynesiana de los ciclos.

Fernando Gallardo |


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El dinero en el bolsillo desaparecerá

| Países asiáticos en ascenso | Monitorización en Corea del Sur | Encuentros en Jaén | Biomedicina con Google | Población mayor, población riesgo |

Más que grandes transformaciones de nuestra existencia, esta pandemia de coronavirus lo que está provocando es una nueva aceleración de la aceleración tecnológica experimentada en el mundo en el curso de las últimas décadas. El mundo financiero, que ya sufrió un revolcón con la crisis de 2008, está transformando sus estructuras hacia una mayor digitalización, como es la articulación de las transacciones bancarias por medio de la tecnología Blockchain.

Por supuesto, Blockchain es algo más que la encriptación de nuestros sistemas monetarios. La identidad personal, los modos de pago, la trazabilidad de las mercancías, la transparencia en los mercados energéticos, la cofinanciación empresarial, la seguridad de los datos, la verificación de nuestras propiedades y otras mil innovaciones que irán apareciendo en los próximos años otorgan un interés creciente por esta tecnología de cadena de bloques, que tuvo sus inicios como el protocolo informático que sostiene el Bitcoin, la moneda digital más revolucionaria hasta la fecha.

A partir del Bitcoin se han creado ya cerca de 4.000 nuevas divisas criptográficas que circulan con mayor o menor fortuna en la nube digital. Mención aparte de los varios miles de ‘token’, un tipo de criptomoneda emitido por las empresas para su financiación y el rearme digital de sus estrategias de fidelización clientela. Ejemplo de ello ha sido la reciente emisión de la primera criptomoneda del turismo en España, el Helysia, a cargo de Hammam Al Andalus, especializada en el rescate y modernización de los años árabes, cuya solidez empresarial logró que la preventa de sus tokens se cubriera en tan solo unas horas en el mercado de valores.

Está claro que el dinero en metálico irá desapareciendo de la circulación conforme se vaya completando la transformación digital de nuestra economía. En algunos países como Suecia, el cash ya tiene fecha de caducidad: 2023. En otros países se están analizando los pros y contras de esta transformación. En España, el principal obstáculo es la voluntad popular de continuar impulsando una economía sumergida que roza el 30% de la actividad total, por lo que la digitalización del dinero supone una seria amenaza al status quo de amplias capas de la población acostumbrada a guardar sus ahorros debajo del colchón. Pero, al final, el otro 70% de los consumidores que declaran sus impuestos acabará echándose contra el dinero negro y validando la completa digitalización del sistema monetario.

En China, la transformación digital se está logrando sin demasiados conflictos internos. Simplemente, por la práctica cotidiana de pagar la cerveza o el billete de metro a través de la aplicación WeChat. Llevar dinero encima es incómodo y, además, puede ser peligroso. Tenerlo bajo el colchón, también. Los ladrones siempre andan al acecho de nuestros bolsillos.

Así lo cuenta el tecnólogo Kai Fu Lee en su libro Superpotencias de la inteligencia artificial: China, Silicon Valley y el nuevo orden mundial:

El dinero en efectivo desapareció en tan poco tiempo de las ciudades chinas que incluso «alteró» la criminalidad. En marzo de 2017, una pareja de primos fue noticia debido a una desafortunada cadena de robos. Fueron a Hangzhou, una ciudad próspera y sede de Alibaba, con el objetivo de dar un par de lucrativos golpes y largarse de allí. Armados con sendos cuchillos, los primos robaron tres tiendas consecutivas sólo para descubrir que los dueños apenas tenían dinero en efectivo en ellas ya que casi todos sus clientes les pagaban directamente con el móvil. Su ola criminal les reportó 125 dólares a cada uno —ni siquiera alcanzaba a cubrir el viaje de ida y vuelta a Hangzhou— cuando la policía los pilló. Según medios locales, algunos rumores decían que tras su detención, uno de los primos exclamó: «¿Cómo es que no hay dinero en efectivo en Hangzhou?»

Yo mismo, sin cambiar de meridiano, me propuse desde el principio de esta pandemia no volver a llevar dinero suelto en el bolsillo. Estos días de asueto incluso pago con mi aplicación móvil en el puesto de frutas y verduras del mercadillo dominical. El quesero, sin embargo, se queja de que no ha logrado hasta ahora venderme su excelente queso de cabra. Sin un TPV no me lo podría cobrar.

Fernando Gallardo |


En las redes sociales:

En 2040, los países asiáticos sumarán el 52% de la riqueza mundial. Tras la crisis del coronavirus, esta cifra podría ser nítidamente superior y Corea entraría en el Top10 de los países más prósperos del mundo.
#Covid19

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Corea del Sur aplica un sistema de control y rastreo de contagios con QR que no pasaría la legislación de privacidad europea. Ante los nuevos brotes de coronavirus, el riesgo que asume el turismo en Europa es más alto.

https://www.lavanguardia.com/vida/20200611/481710479172/sistema-rastreo-contagios-coronavirus-corea-codigo-qr.html

#Covid_19 

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Cómo adaptar las empresas y los destinos a la nueva normalidad de la hotelería y la restauración en Jaén.

Próximos encuentros con el sector turístico jienense en Zoom.

Inscríbete con un correo a turismo@dipujaen.es

#RenacerDelTurismo

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Si antes fue Facebook el que anunció una donación de 100 millones de dólares para pymes, Google ofrece ahora 800 millones para pymes y también para empresas de biomedicina que investigan para encontrar pronto una vacuna contra el coronavirus.

#VivirSinMiedo#EsteVirusLoParamosUnidos

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Los mayores constituyen la población de riesgo ante el coronavirus. Serán, pues, los jóvenes quienes más predisposición a viajar muestren durante los próximos meses de verano.

#RenacerDelTurismo#LanzaroteRenaceTurismo Lanzarote


Tema de debate:

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Vuelve el mayordomo

El robot A.L.O. instalado por la cadena Starwood en su hotel Aloft Cupertino, que ya analizamos hace dos años, está siendo adaptado en su versión 2.0 por el grupo hotelero Marriott para sus establecimientos de alta categoría Westin.


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Muy bajas ocupaciones en hoteles, más altas en viviendas turísticas durante este mes de agosto

| El sondeo de esta semana arroja unos resultados decepcionantes ante la práctica inexistencia de turistas internacionales en España |

Era una crisis anunciada. Los destinos aislados están alcanzando unos registros de ocupación muy superiores al resto. Y los de estancias en apartamentos y viviendas turísticas, muy superiores a los hoteleros.

Como consecuencia de esta crisis pandémica, que tiene visos de convertirse en otoño en una monumental crisis económica, las grandes cadenas hotelera están abriendo menos establecimientos de los que quisieran y tenían previsto en junio, cuando el fin del estado de alarma inyectó optimismo a raudales en todos los operadores turísticos. No contentas con ello, estas firmas están descentrando su estrategia de canal directo a toda costa y abriéndose cada vez más a los intermediarios, llámense OTAs o agencias de viajes tradicionales, en busca de un cliente que nunca ha sido cautiva de dichas cadenas. Meliá Pro ya se ha conectado, por ejemplo, a 42.000 agencias de todo el mundo.

El panorama ya fue anticipado durante las múltiples reuniones online de la red #RenacerDelTurismo que organizamos entre marzo y junio de este año. Además de los elementos disuasivos para la práctica jocosa del turismo (distanciamiento físico, uso de mascarilla, limitación de celebraciones y concentraciones festivas, controles en playas y áreas de esparcimiento turístico, etc.), los numerosos rebrotes de Covid-19 y su afectación entre los jóvenes están sometiendo a todos, o casi todos, los destinos turísticos a un estrés incurable de cancelaciones y aplazamientos de reservas. A ello se le une una desconcertante imposición de cuarentena o restricciones al viaje por parte de los principales mercados emisores de turismo: Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica…, amén de otros 104 países que mantienen sus prohibiciones de viajes a España. 

Continúa la percepción general de las cancelaciones alcanzan ya un 70% de las reservas, al menos en el sondeo semanal que estamos realizando entre los 1.220 empresarios y profesionales del sector turístico organizados en los grupos de Telegram correspondientes a la red #RenacerDelTurismo.

BARCELONA Y EL LITORAL CATALÁN

En la ciudad de Barcelona existen unos 80 hoteles abiertos, que suponen un 25% del total, con una ocupación media de apenas un 20%. Si a Cataluña arribaron el año pasado 19,4 millones de viajeros extranjeros, que hicieron un gasto de 21.360 millones de euros, en lo que llevamos de año la cifra queda rebajada a solo 2,2 millones, y eso que los dos primeros meses de este año se volvieron a batir récords. En estos momentos, con la mitad de los establecimientos cerrados, la demanda en la costa de Tarragona está un 70% por debajo de un año normal. Los rebrotes en Aragón y Lleida han tenido la culpa,mientras que en la Costa Brava se nota el déficit de franceses tras las recomendaciones del gobierno galo de no traspasar la frontera con España. En la Associació d’Hostaleria del Alt Empordà advierten que los alojamientos de su zona apenas gozan de una ocupación del 30%. Algunos de ellos que se arriesgaron y abrieron en julio ya tienen previsto el cierre de la temporada a mediados de agosto. 

CENTRO PENINSULAR

El panorama en la capital de España no es más alentador este verano. Con el aeropuerto a medio gas y los rebrotes disparados esta última semana, solo se han animado a reanudar su actividad 100 de los 322 hoteles que forman la Asociación Empresarial Hotelera madrileña. La ocupación media en ellos ni siquiera llega al 22%, lo que significa una caída del 60% con respecto al año pasado.

Tanto en la Sierra Norte madrileña como en la de Guadalajara, gracias al vacío de población que levanta quejas como en Soria y Teruel, el mes de julio ha superado las expectativas, aunque en agosto se nota cierta contención en las reservas. La proximidad a la capital impone respeto. En Sigüenza, sin embargo, la ocupación media ronda el 75% con unos próximos día de agosto más que inciertos. Muchas reservas son de último momento, pero a partir de la mitad de agosto las expectativas se reducen a un 15% en un marco de incertidumbre continua y sin visos de remontar lo más mínimo en otoño. En la Alcarria, alrededor de Brihuega, el miedo para salir se volvió locura a partir del 10 julio con el florecimiento de la lavanda, aunque este año el famoso festival de música ha tenido que ser suspendido. Con todo, la ocupación en la comarca ha descendido más del 25% con respecto al año pasado. Los ingresos, por el contrario, han caído solo un 12%.

ANDALUCÍA

Al sur, si en julio de 2019 se habían registrado ocupaciones del 70% en Jaén y provincia, este verano de 2020 dichas ocupaciones no llegan al 22%. Y para agosto no se espera ni un 15% de ocupación, puesto que las cancelaciones son continuas y las reservas, muy esporádicas. En septiemtre toca cierre de todos los negocios, por lo visto. El calor en la provincia tampoco está ayudando demasiado. Muchos menos clientes buscan el auxilio de las visitas guiadas.

Granada y provincia arrojan unos datos escalofriantes. En la Costa Tropical, la mayoría de los hoteles están abiertos con ocupaciones en torno al 20%, pese a los repuntes de hasta el 50% los fines de semana. En la capital, la mitad de los hoteles permanecen cerrados, pero la ocupación en los abiertos no superan el 20%, con un 40% en fines de semana los más céntricos y precios claramente a la baja. El centro de la ciudad está vacío. Las cancelaciones de los mercados internacionales superan a las reservas después de las manifestaciones de los gobiernos europeos. El segmento del ocio nocturno está bajo mínimos después de que en los últimos días/semanas haya pagado los platos rotos de los innumerables botellones que se han visto en todo el territorio nacional.

La brisa atlántica de Cádiz y la mayor afluencia de turismo nacional que exterior están beneficiando a los alojamientos gaditanos con ocupaciones altas, de hasta el 95%, en julio. Y algo menores, pero también elevadas, en agosto. El calor y, sobre todo, la incertidumbre de los rebrotes, castigan al interior de la provincia. Nos informan de que en La Línea de la Concepción, junto a la frontera con Gibraltar, el turismo internacional no semueve como debería, pero la clientela local sale a cenar al fresco y da mucho ambiente a las terrazas y los restaurantes de proximidad. La facturación ha descendido apenas un 20% con respecto al mismo periodo de 2019. Lo mismo sucede en Sanlúcar y en Arcos de la Frontera, donde algunes establecimientos multimodales (hotel + apartamentos) mantienen una ocupación media del 58% este verano.

En las playas, agosto supera el 80% de ocupación, pero soportando una constante ida y venida de cancelaciones y ventas con estancias más cortas. Vejer ha tenido una ocupación del 74% en el mes de julio y presenta un inmejorable aspecto en agosto, con picos de hasta el 90% si no se producen cancelaciones de última hora.

La Costa del Sol mantiene el castigo del mercado británico, que reduce el turismo a una demanda más local y reservas centradas en el último minuto, con precios a la baja. Esta última semana ha sido catastrófica en cancelaciones y reservas casi inesxistentes para la primera quincena de agosto. Si en julio se esperaban ocupaciones superiores al 50% en Marbella, agosto ha arrancado con fuertes decepciones. El presidente de AEHCOS evalúa la situación como muy negativa y de difícil superación mientras no haya un rescate en toda regla al sector turístico. Como ya informamos la semana pasada, algunos establecimientos de Torremolinos han asistido a recortes de más del 30% precisamente en un año que comenzó con llenos históricos, pero que ya solo puede atraer por fidelidad a clientes repetidores y, por precio, a clientes nacionales de menor nivel económico que los centroeuropeos.

COSTA VALENCIANA

Tampoco le va mucho mejor al sector hotelero de la Costa Blanca, donde Benidorm no supera el 40% de ocupación y los precios están en caída libre de hasta el 40%. En cambio, el sector de las viviendas turísticas, como estaba previsto, respira con mucho más oxígeno: aproximadamente el 85% de la oferta está alquilada en agosto, aunque también empiezan a verse un aumento en las cancelaciones por temor a los rebrotes últimos. Es muy probable que este porcentaje haga caer las actuales ocupaciones un 10% a partir de la semana próxima.

En Denia, la ocupación de viviendas turísticas es alta, en torno a un 90%. Mientras, los apartamentos reglados registran ocupaciones del 50% y menos del 40% los hoteles.

Lanzarote

Tenemos noticias de que las cosas no mejoran en las islas Canarias. Incluso empeora con el ‘embargo’ británico en Lanzarote, con unas previsiones de entre un 29% y un 40% a lo largo de este agosto, aunque con multitud de cancelaciones de última hora. En algunos hoteles vacacionales el desplome ha sido del 50%. Otros muchos no abren hasta septiembre e incluso octubre. Para sumar otra desgracia, aquellos establecimientos que extrajeron a su plantilla del ERTE vuelven a someterlos a esta figura proteccionista a partir de la semana que viene. La incertidumbre va a ser constante mientras no reviertan las restricciones británicas de viajar a las islas. Solo algunos hoteles con encanto difrutan en Lanzarote de alta ocupaciones (hasta un 90%) con clientela peninsular y canaria en fines de semana.

EXTREMADURA

En el costado opuesto de la Península, los alquileres de casas familiares se mantienen a buen ritmo. Mejor que en julio, La Vera, el Jerte, Plasencia, Ambroz y otros núcleos rurales de Extremadura registran estos primeros días de agosto una ocupación estimable de hasta el 30%. En las ciudades de Cáceres y Trujillo se registran datos semejantes a los de 2019 gracias a unos descuentos en el precio de hasta un 40% y con una clientela más complicada de atender, olvidadiza con las prescripciones de usar mascarillas y respetar el distanciamiento social.

MESETA CASTELLANA

Más al norte, en el Bierzo leonés las pernoctaciones se mantienen al mismo nivel que en 2019, aunque la facturación está siendo menor en un 10% o más baja. Agosto está en su primera semana al 90% y hasta el día 20 con un 60% de reservas. Algunos destinos poco conocidos todavía, como la ruta del Románico Norte, en Palencia, han permanecido llenos a rebosar desde julio a septiembre.

GALICIA

La región de las queimadas veraniegas soporta estos primeros días de agosto menos cancelaciones que otras regiones, dentro de las limitadas reservas que declaran tener sus establecimientos turísticos. En la Ribeira Sacra se está trabajando bien, al igual que en las casas rurales del Ribeiro, donde alguno que otro soporta, eso sí, cancelaciones del 70% en función de las noticias que llegan de los lugares de origen de los turistas. En el interior rural de las Rías Baixas se llega incluso a unas cifras de ocupación del 74% y subiendo…

ASTURIAS

Siguiendo el perfil de la costa cantábrica, el turismo rural de Asturias goza de buena salud hasta el momento. Se anuncian ocupaciones del 100% durante gran parte de agosto, si bien septiembre está completamente parado. Julio se saldó con un 80% de media, lo que infunde optimismo en los núcleos rurales asturianos frente a un otoño que, por climatología, suele ser siempre favorable a la región. Aunque, como exclama un propietario rural, “del rebrote gordo de otoño no nos libra ni Jesucristo! 😓”

Lo que sí se constata en Asturias es la complejidad que supone el trato al huésped, ya que la incertidumbre crea tensión, y el coronavirus sigue causando alarma y algo de estrés en los viajeros. La zona oriental ha comenzado muy bien, con ocupaciones de entre el 90% y el 100%, pero la tensión provoca que a partir del 20 de agosto estas reservas caigan al 30%, lo que retroalimenta este estado incómodo para unas vacaciones tranquilas. La tendencia a retrasar las reservas al límite o con pocos días de antelación no ayuda a tranquilizar el escenario turístico. A pesar de lo cual, Asturias conserva una buena imagen.

CANTABRIA

Lo mismo cabe señalar de Cantabria, donde el llenazo absoluto del turismo rural obliga a un sobreesfuerzo en la atención de las reservas y en el desvío de las mismas hacia otras regiones. Claro que perturba mucho el hecho de que muchas de estas reservas son para una sola noche. Viajes de arrebato. En San Vicente de la Barquera, en Cabezón de la Sal, en Santillana del Mar y otras localidades de costa e interior rural las ocupaciones de agosto están al 100%, si bien la última semana del mes se derrumban hasta la mitad y aún peor se esperan para septiembre.

En Santoña, los veraneantes copan alegremente los restaurantes y las terrazas. Pero, al decir de los empresarios, se trabaja sin estrés y el precio medio se ha mantenido. Y, como señalamos en el parte de la semana pasada, los establecimientos que decidieron instaurar el check-in online están generando una satisfacción tan alta que incluso ha provocado un aumento en la clientela internacional, sobre todo franceses, alemanes y suizos.

LA RIOJA, NAVARRA Y VASCONGADAS

Por el contrario, la lentitud en las reservas y las altas cancelaciones persisten en La Rioja.

Respecto a Navarra, cabe decir que la ocupación rural ha arrojado cifras del 89% en julio y del 92% durante esta primera quincena de agosto, descediendo ligeramente las reservas al 78% en la segunda quincena y al 68% en septiembre. Aún así, las cancelaciones persisten en gran número.

Muy por debajo de las cifras de años anteriores, Euskadi resiste este verano con mejor ocupación en el ámbito rural que en el urbano. Bilbao tiene aún cerrado una buena parte de su parque hotelero, y las perspectivas para septiembre tampopco son muy halagüeñas. Con los rebrotes, las cancelaciones continúan ofreciendo un mayor porcentaje que las reservas.

PIRINEOS

Los Pirineos tuvo un débil mes de julio con el cierre perimetral de Lleida y la retrocesión a la fase 2 de Huesca. Sin embargo, agosto exhibe un mejor tenor, empezando por la buena ocupación que registran el valle de Benasque, si bien más floja que años anteriores, el valle de Tena, el valle de Aneu y la Cerdanya, donde se registra un pleno notorio en apartamentos y bungalós. Esta comarca es todavía una “montaña rusa de reservas y anulaciones”, pues algunos hoteles a pie de pistas han permanecido cerrados todo este verano.

En el valle de Aran existe fundadas alegrías, ya que se está notando un verano de apartamentos, sobre todo intermediados, que prolongan sus reservas incluso más allá de septiembre. Agosto se está mostrando bonachón en ocupaciones y precios medios, salvo para los hoteles, cuyas series y grupos han terminado por caerse y no les está funcionando ajustar precio para incentivar demanda. Algunas escapadas de fin de semana y poco más.

Al otro lado de la frontera, en Hautes Pyrénées, solo el 2 % de hoteles han abierto. Mejor está yendo la cosa en los alquileres de viviendas en montaña, e incluso en los hostales de cama y desayuno a costa de muy bajos precios. Las reaperturas programadas para agosto han dado marcha atrás debido a la complejidad de la situación y el miedo a un otoño caliente para el virus y los dineros. El horizonte se fija en la primavera de 2021 y, en Lourdes, se reza más de lo habitual.

[Estos datos provienen de un sondeo genérico efectuado entre el 31 de julio y el 4 de agosto en las 16 redes colaborativas de la plataforma #RenacerDelTurismo, creadas durante la pandemia en 16 destinos españoles, excluidos por razones organizativas las islas Baleares y las Canarias, salvo Lanzarote. Las anotaciones son meramente orientativas, ya que no reúnen las condiciones para ser un cuadro estadístico ni para inferir conclusiones más allá de las meramente expositivas

Fernando Gallardo |

Aluvión de cancelaciones frente al optimismo generado por el aluvión de reservas este verano

| Un sondeo de última hora revela que mientras algunos destinos turísticos obtienen mejores resultados de los esperados, otros se debilitan por el miedo a los numerosos rebrotes de coronavirus |

El incremento vertiginoso de los rebrotes de Covid-19 está haciendo mella en las reservas turísticas, cuyo vigor a lo largo de todo el mes de junio había sorprendido a muchos. España, en su conjunto, era optimista con unas cifras de ocupación que muy bien podrían superar el 50% al abrirse de nuevo las fronteras internacionales y vislumbrar la reanudación de los vuelos, una quimera a ojos de los analistas tan solo unas semanas antes, en medio del confinamiento dictado por el Estado de Alarma.

Pero no solo es el miedo a nuevos contagios lo que está generando este aluvión de cancelaciones. También, como acertamos a vislumbrar durante las reuniones online de la red #RenacerDelTurismo que organizamos durante la Gran Reclusión, son los factores ambientales y psicológicos que pesan sobra la forma en que entendemos el turismo vacacional: la atmósfera restrictiva por tener que usar mascarilla y guardar el preceptivo distanciamiento físico, las limitaciones en todo tipo de celebraciones y concentraciones festivas, la visión de las colas frente a los comedores sociales (han crecido hasta un 130% en numerosas localidades turísticas), así como los controles en playas y áreas de esparcimiento turístico que, todos ellos, constituyen un factor disuasivo innegable a la hora de tomarse unas vacaciones tranquilas y en completa libertad. 

La percepción general es que se están cancelando un 70% de las reservas para lo que queda de este mes de julio y todo agosto. Sin embargo, los sondeos que recibimos de los distintos grupos demuestran que la cosa va por barrios.

En la Costa del Sol, la demanda de julio se centra en el último minuto, aunque las cancelaciones de agosto se están moderando en esta misma semana. Septiembre soporta una demanda todavía muy débil. Marbella, en concreto, recobra cierto pulso con clientela mayoritariamente nacional de alto poder adquisitivo, muy activa los fines de semana, pero escasa en días laborables. Se esperan ocupaciones del 50% en agosto, siempre con reducciones de tarifas significativas que en muchos casos superan el 25%. Por su parte, Fuengirola se ralentiza, quizá porque el poder adquisitivo de su clientela tradicional no es tan elevado como el de Marbella. Algunos establecimientos de Torremolinos han asistido a recortes de más del 30% precisamente en un año que comenzó con llenos históricos, pero que ya solo puede atraer por fidelidad a clientes repetidores y, por precio, a clientes nacionales de menor nivel económico que los centroeuropeos.

En otros destinos andaluces verificamos que Huelva flojea, mientras Almería y el Cabo de Gata están ofreciendo resultados mejores de los esperados.

Nos informan, así mismo, que la costa de Cádiz está a reventar durante estos días de julio. Y se esperan iguales resultados en agosto si los veraneantes se comportan con la debida prudencia. No así ocurre en los destinos de interior, donde el panorama turístico flaquea en ocupaciones y reservas para agosto. El calor y, sobre todo, la incertidumbre de una segunda oleada del coronavirus pueden ser un óbice muy grande para la remontada.

La incertidumbre es tan grande en la costa valenciana que mucha gente reserva al mismo tiempo en la playa y en el interior. Y, a última hora, en función de las noticias, se decide por lo uno o por lo otro, con lo que el nivel de cancelaciones se mantiene alto. En Denia, la ocupación de viviendas turísticas es alta tanto en julio (en torno a un 80%) como en agosto (un 90%), mientras que la de los apartamentos se resume en un 50% y una cifra aún más baja arroja la de los hoteles. Por el contrario, el mes de julio discurre muy débilmente en Benidorm. Y no se espera que la cosa mejore en agosto.

La Costa Brava registra unas ocupaciones igualmente bajas, salvo los fines de semana, en que se pone a reventar gracias a la diáspora de Barcelona, que podría verse cortada en agosto ante las previsiones de un nuevo confinamiento urbano. Franceses, ingleses, centroeuropeos y rusos han desaparecido de las playas de Lloret, Roses, Salou y otros núcleos veraniegos. La ocupación oscila entre un 10% y un 15%, salvo los fines de semana, donde el descenso de precios anima a llenos esporádicos en tanto la clientela espera unas próximas restricciones.

En el costado opuesto de la Península, lo único que se salvan son los alquileres de casas familiares. La Vera, el Jerte, Plasencia, Ambroz y otros núcleos rurales de Extremadura registran a fecha de hoy una escasa ocupación. En otras comarcas, las cancelaciones para agosto superan el 70%. En las ciudades de Cáceres y Trujillo se trabaja razonablemente para estas calendas, pero con descuentos en el precio de hasta un 40%.

Lo mismo ocurre en las ciudades de Jaén y Granada, que se mueven en niveles muy bajos, aunque las Administraciones públicas muestren un optimismo no razonable, la verdad.

Castilla-La Mancha mantiene unas ocupaciones por debajo de lo habitual, si bien mejores de lo esperado. Existe gran confianza en agosto y en el turismo de interior para bolsillos saneados.

Pirineos recibe visitantes, pero en niveles muy inferiores a los de años pasados. Y quizá también por debajo de lo esperado. El cierre perimetral de Lleida y la retrocesión a la fase 2 de Huesca ha producido mucho miedo y un alto número de cancelaciones para julio. Existen mejores expectativas para agosto, dentro de la incertidumbre que se vive al sur de los valles pirenaicos.

La Rioja, que se mostraba optimista durante el confinamiento, se rinde a la evidencia de que su recuperación va demasiado lenta y el ocio nocturno, por lo que atañe al vino, asusta. 

Algo parecido ocurre en el País Vasco, por debajo de las cifras barajadas al principio. Concretamente, Bilbao fluctúa entre un 20% y un 35% a lo largo de julio, gracias a las rebajas (hoteles de cuatro estrellas a menos de 70 euros) y una ventana de tres días en las reservas de última hora, con las mismas perspectivas para el mes de agosto. En gran parte de las ciudades y comarcas vascas, las cancelaciones siguen en mayor porcentaje que las reservas.

En la costa rural de Cantabria, el mes de julio está funcionando muy bien, incluso con ocupaciones del 100% en establecimientos de cierto nivel, y peor en los de precio más bajo. El interior cumple más o menos las mismas reglas: llenos los establecimientos seguros, a medio llenar aquellos cuyo producto no está completamente actualizado. Llama la atención el caso de algún hotel que decidió instaurar el check-in online a la totalidad de los clientes y la satisfacción generada por este cambio ha sido tan grande que desde el 26 de junio hasta el 27 de agosto su ocupación está al 99% con picos eventuales del 100%. Por el corredor del Cantábrico está circulando hoy un número no desdeñable de vehículos franceses, alemanes y suizos. Unos cuantos hoteles del interior cántabro están ofreciendo para estos viajeros una aplicación de actividades y experiencias en WhatsApp (Nomads Cantabria) que está contribuyendo a reforzar la confianza en el destino.  

En Asturias se registran más reservas nuevas que cancelaciones este mes de julio. Y mejor comportamiento del turismo en el Oriente que en el Occidente, donde las repercusiones negativas del rebrote en la Marina lucense ha producido cancelaciones del 40% en las dos últimas semanas. Las demás zonas rurales, como era previsible, rozan el lleno absoluto hasta septiembre. Aunque algunos empresarios informan de un parón a mediados de agosto en las reservas.

Finalmente, las ocupaciones hoteleras en Galicia van un poco mejor de lo esperado.

[Estos datos provienen de un sondeo genérico efectuado el 21 de julio en las 16 redes colaborativas de la plataforma #RenacerDelTurismo creadas durante la pandemia en 16 destinos españoles, excluidos por razones organizativas Madrid, Barcelona, las islas Baleares y las Canarias, salvo Lanzarote. Las anotaciones son meramente orientativas, ya que no reúnen las condiciones para ser un cuadro estadístico ni para inferir conclusiones más allá de las meramente expositivas.

Fernando Gallardo |


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La clave del turismo es su causa

DILEMAS | Carlos Barrabés ~ Fernando Gallardo

«En un mundo en el que todos vamos a viajar de una manera cada vez más sostenible, y así será durante los próximos 20 o 30 años, la clave es la causa. Enfocarse a un propósito. Ir a un lugar por el hecho de que esta acción va a ser positiva para el mundo. El turismo, así concebido, puede ser una plataforma win-win, como ocurre en las empresas, ganas tú y gano yo. Pero ha emergido un tercer win a una velocidad enorme, y es que ganas tú, gano yo y también gana el mundo. La construcción de un propósito no tangible es nuestro empeño de futuro en la experiencia del viaje. Nuestro propósito después de la pandemia consiste en hacer un mundo mejor».

Con esta reflexión iniciamos ayer, 7 de julio, una serie de diálogos virtuales emitidos en directo por YouTube, a partir de los cuales iremos desgranando mes a mes los dilemas del turismo futuro, siempre desde la visión de un personaje invitado totalmente ajeno al gremio turístico. Esta iniciativa pretende ser una bocanada de aire fresco, con ideas y propósitos disruptivos (out-of-the-box), que nos ayuden a entender qué está sucediendo desde nuestra fragilidad humana y cómo afrontar la construcción de una década tan compleja en la que vamos a protagonizar grandes cambios tecnológicos, sociales, culturales y, probablemente, políticos.

El primer invitado de esta serie titulada DILEMAS ha sido Carlos Barrabés, un referente de primera fila en Europa en materia de innovación y startups, pionero en el comercio electrónico en España y alma mater de un grupo empresarial con tiendas de material deportivo, consultoría estratégica, inteligencia de negocios, soluciones de marketing digital e internacionalización de pymes, además de amigo personal desde hace varias décadas.

Barrabés ha evolucionado desde la tecnología hasta el ambientalismo, quizá porque sin innovaciones tecnológicas es imposible afrontar de un modo sostenible el desarrollo humano al ritmo de crecimiento demográfico que ha soportado en el último siglo. El turismo, como motor fundamental de estos progresos, no puede seguir avanzando sin poner en cuestión sus potencialidades y sus debilidades.

Como se observa en la grabación de esta sesión, el diálogo fluyó desde el principio por serendipia a partir de un guión con preguntas y cuestionamientos mutuos, cuya única exigencia era desviarse de él y romper lo reglamentado, porque solo de esta manera puede fluir libremente una conversación con causa.

El guión, el punto de partida de lo que pudo ser y no ha sido, lo hemos confeccionado a medias, Carlos Barrabés y quien esto firma:

(1) GEOESTRATEGIA

FG: Con el coronavirus nos hemos dado cuenta de que la Humanidad es vulnerable. Somos frágiles. Y, como dice Nassim Taleb, no debemos ser robustos, sino antifrágiles. El mundo ha dado ahora muestras de su vulnerabilidad geopolítica. Incluso la UE. No ha habido una autoridad sanitaria mundial, pero tampoco ningún país ha sido 100% eficiente. Son las grandes corporaciones tecnológicas, más aún que las energéticas y las alimentarias, las únicas entidades con escala global. Pero no los gobiernos, cuyo poder queda reducido al ámbito territorial. Esto hace que casi todos los países sean inviables, incapaces de competir con las grandes corporaciones globales. ¿No estamos en el momento ideal para reconfigurar la geopolítica en favor de un nuevo multilateralismo? De hecho, tú siempre afirmas que el futuro se organiza en torno a regiones de al menos 500 millones de habitantes. ¿Cuáles?

CB: La globalización, que durante años se ha construido sobre búsqueda de la eficiencia, está entrando en una nueva fase en la que la clave será la sostenibilidad. Si la nueva normalidad está impulsando una nueva tendencia hacia la ciudad “extendida”, creando nuevos espacios de oportunidad y de vida en entornos rurales, ¿cómo crees que esta tendencia puede afectar al turismo y su capacidad de crear experiencias con emoción? ¿Podría hablarse de nuevas experiencias “glocales”?

(2) MOVILIDAD

FG: Pese al coronavirus, el mundo camina hacia los 15.000 millones de habitantes al final de este siglo. Y todos moviéndose, desde los más a los menos avanzados. Desde el trasiego de palanganas en los arcenes de las pistas africanas hasta el AVE en España. Nuestra sociedad se hace líquida, como aseguraba Zygmunt Bauman, sobrevive y se organiza en constante movimiento. No es solo movilidad urbana, sino interurbana, intercontinental. El paisaje urbano hoy lo conforman las bicicletas y patinetes, pero también los vehículos autónomos que están a punto de rodar, los trenes de alta velocidad, el hyperloop, una nueva generación de aviones supersónicos… Movilidad es, en esencia, turismo. Un mundo más conectado.

CB: Indudablemente, 2020 será un año marcado por la COVID-19 y el turismo es, sin lugar a duda, el sector de actividad económico más afectado. ¿Qué caminos alternativos ves en el sector en lo que queda de año 2020, en el que la incertidumbre es enorme? Esta incertidumbre va a tener una traducción directa en ausencia de actividad, con importantes disminuciones en el volumen de viajes, abriendo nuevos escenarios en los que la colaboración va a ser imprescindible. ¿Cómo crees que la COVID-19 reconfigurará las alianzas público – privadas necesarias para hacer frente a los retos que esta crisis tan particular plantea?

(3) ACELERACIÓN TECNOLÓGICA

FG: La tecnología no es una herramienta, es nuestra esencialidad. Hemos tallado sílex, domesticado el fuego, inventado la rueda, construido pilares, arcos y bóvedas; diseñado la máquina de vapor, descubierto la fuerza gravitacional y sus aplicaciones, la radio, la televisión, Internet. Somos un hecho tecnológico. El turismo nace desde que el movimiento se hace rápido y multitudinario. Y la ecuación más difícil de resolver hoy parece el desfase existente entre el acelerado desarrollo tecnológico y la retardada asimilación intelectual y cultural de todo este potencial científico-técnico, ¿no crees? Porque en la industria del turismo se vive hoy una polarización creciente entre una oferta fuertemente tecnológica y una demanda anclada todavía en hábitos ancestrales adornados con la poesía del “factor humano”. Desde tu visión tecnológica, ¿cómo analizas esta paradoja?

CB: En toda esta situación la tecnología va a jugar un papel clave. Somos conscientes del impacto del uso de tecnologías como la IA, la ciencia de datos, la realidad virtual y aumentada, etc. Pero hoy estamos asistiendo a un nuevo escenario en el que seguridad y salud (podemos incluir aquí el tema de seguros) van a ser dos elementos más importantes aún si cabe en el escenario turístico. Desde esta perspectiva, ¿qué oportunidades crees que se van a abrir en el sector turístico en relación con estos dos aspectos?

(4) AUTOMATIZACIÓN

FG: La inteligencia artificial, la robótica y la automatización progresiva de todos los procesos mecánicos en las empresas va a modificar nuestras rutinas, incluso las del desplazamiento, que tienen todo que ver con la industria del turismo y los viajes. Las infraestructuras y servicios turísticos se irán poco a poco automatizando cada vez más. ¿Hay algún límite? ¿El turista, el ser humano, será algún día un ente automático?

CB: Estamos viendo que la COVID-19 ha supuesto un impulso definitivo en la digitalización de ciertos procesos empresariales. Y, además, ha servido de laboratorio para el teletrabajo. ¿Qué papel consideras que va a jugar la tecnología en la transformación del empleo en el sector?

(5) EL ROL DE LAS PYMES

FG: Según la teoría de la Larga Cola, de Chris Anderson, una o dos empresas globales acabarán siendo hegemónicas en cada uno de los sectores. No son monopolios en su sentido indeseable, pues es precisamente el deseo de los usuarios el que erige a estas empresas en monopolios. Amazon, Google, Facebook y Space X son algunas de ellas. Junto a ello se estira una larga cola de pymes y micropymes fuertemente especializadas en nichos que sustentan el otro 20% de la economía (en España y otros países esas pequeñas empresas son mayoría). Pero ahora surge una nueva economía, denominada la economía del encargo, el trabajo bajo demanda o la más que polémica “economía colaborativa”, que no la conforman las grandes corporaciones, ni las pequeñas empresas, sino particulares eventuales. Las nuevas plataformas que gestionan esta modalidad productiva son disruptivas porque descentralizan y empoderan al usuario/consumidor/ciudadano. ¿Vamos a un modelo más horizontal y menos vertical de la gestión en las empresas? ¿Y en la política?

CB: Todos los negocios se ven obligados a innovar y cambiar sus procesos habituales, así como sus cadenas de valor. ¿De qué forma las distintas normativas y regulaciones entre los distintos países tienen un impacto en la capacidad de innovación de las empresas turísticas?

CB: En muchas ocasiones hablamos del turismo como si fuese un sector único, pero posee una enorme heterogeneidad que incluye distintos actores tales como aeropuertos, hoteles, aerolíneas, agencias de viaje, tour operadores, los nuevos agentes digitales, etc. De estos distintos agentes, ¿cuáles crees que se van a ver menos afectados por la nueva normalidad y cuáles van a tener que apostar por la innovación como solución? En el caso específico de los hoteles.

(6) SOSTENIBILIDAD

FG: Antes comentábamos el rol crucial que iban a jugar la salud y la seguridad en el turismo, factores claves para incentivar el movimiento de los viajeros. ¿No crees que estos factores deberían  sumarse al triple balance de la sostenibilidad? Me refiero a la armonización siempre difícil entre la preservación del medio ambiente y la herencia cultural de las sociedades humanas con nuestra exigencia mayoritaria de desarrollo humano, bienestar social y un sistema sanitario a prueba de pandemias.

CB: A pesar del drama que supone la COVID-19, da la sensación de que nos está planteando una serie de desafíos como forma de ensayar para una catástrofe aún mayor. Y creo que todos sabemos que el cambio climático es ese desafío que nos va a poner a prueba como especie. En el ámbito del sector turístico, ¿Qué planes de implementación de los ODS están llevando a cabo las empresas del sector? 

Fernando Gallardo |


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