Automatización de las predicciones turísticas

| Imparable automatización | Monederos digitales | Bali vs Mallorca | Comunidad AEDH | Geoingeniería contra el cambio climático |

Fernando Gallardo |

Ayer, en #HIP2020, volvimos a recordar el pasado extinto de algunas profesiones para proyectar sobre el futuro la extinción de algunas profesiones turísticas. En la sesión inaugural de este relevante congreso de hostelería, Hospitality Innovation Planet, nos reunimos en el escenario Antonella Ruggiero, directora general de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, Jaime Ozores, head hunter internacional especializado en Hostelería y Turismo, y quien esto escribe para conversar sobre los nuevos retos del ecosistema Travel, Hospitality & Leisure, constituido en uno de los motores económicos con mayores expectativas en la próxima década.

Llegado el turno de mi intervención, y tras escuchar las consideraciones hechas por mis contertulios en defensa del talento humano fuente a la inteligencia artificial, expuse mi parecer sobre las tres vías que sintetizan el devenir del turismo en su actual encrucijada global, digital, sostenible y humana. Estas tres direcciones nos abren un nuevo horizonte hotelero en el que se vislumbra el poder transformador de la hiperpersonalización, el automatismo y la multimodalidad.

Respecto al segundo, sin duda el más controvertido y disruptivo, creo que la automatización progresiva de todas las funciones mecánicas ahorrará costes a la producción hotelera y turística que repercutirán en la sustitución del empleo humano por hardware robótico y aplicaciones de inteligencia artificial.

Como recuerda la imagen, el 1 de agosto de 1929 se estrenó en Barcelona el primer semáforo, que sacrificó a miles de guardias de tráfico. Durante las primeras semanas, un agente vigilaba el buen funcionamiento del artilugio.

No es un riesgo vaticinar, por tanto, la sustitución progresiva en las tareas hospitalarias de todos aquellos humanos que hoy realizan tareas no humanas, es decir, esas tareas rutinarias que pueden realizar mejor, más rápidamente, más flexiblemente, más dócilmente y más económicamente, una máquina.

En esta próxima década podremos los viajeros hacer una reserva en un solo clic, como el que hoy nos sirve para realizar compras en la plataforma Amazon, a la par que los alojamientos turísticos verán incorporado a su PMS (sistema de gestión) un núcleo avanzado de inteligencia artificial que supondrá la culminación de un proceso de erradicación del mostrador de recepción en los hoteles. Al final de esta década, solo los hoteles anticuados o de lujo tendrán recepcionistas, predije en la sesión. 

Pero no solo eso. En el mismo evento en el que conversamos se exhibían ya aplicaciones reales de este ineluctable proceso de automatización, como las que presentaba Javier Rodríguez Sáez, de la compañía Techedge, con la integración de la línea de producción con mantenimiento predictivo, el KPI de mantenimiento predictivo para rastrear el ROI o el uso del aprendizaje automático para la previsión del impacto de ventas en los cambios de precio. Me llamó especialmente la atención esta herramienta de enorme utilidad para hoteles, pues en una demostración práctica in situ se veía capaz de predecir a diario los precios de las habitaciones del Hotel Gran Bilbao con un porcentaje de acierto del 95% a tres meses vista y del 85% a seis meses vista. Increíble, ¿verdad?

Con semejantes desarrollos inteligentes, tenemos que seguir insistiendo en la ineluctabilidad de la automatización para afrontar la transformación que nos espera en el mercado laboral de los próximos años. En el sector turístico y en todos los órdenes de la sociedad.


 En las redes sociales:

La automatización es imparable y en el desarrollo de la inteligencia artificial el turismo es una de las 5 grandes industrias que la lideran. Sobre todo en la automatización del trabajo y los procesos internos, como se desprende de este gráfico (en porcentajes de aplicación).

En #TurismoFuturo: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6607545126371762177

#FuturoLaboral#InteligenciaArtificial#Robotica

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A partir del año próximo, muchos de los depósitos bancarios serán sustituidos por monederos digitales sin intervención de ningún banco. Apple, Google, Amazon y Facebook se perfilan como las compañías líderes del nuevo mercado financiero.
#Criptomonedas #Finanzas

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Bali es una isla poco mayor que Mallorca. Posee 5.700 km2, frente a los 3.640 km2 de la balear. Sin embargo, su población es cinco veces superior: 4.225.000 balineses frente a 860.000 mallorquines. 
#DestinosTuristicos

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Cuando los directores de hotel se reúnen para hablar de futuro, el futuro mientras tanto se prepara para hablar de ellos. ¿Qué recursos serán humanos y cuáles serán robóticos? La @Comunidad_AEDH se prepara hoy para dar la respuesta mañana.

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La Universidad de Harvard proyecta este año diversos experimentos de geoingeniería conducentes a mitigar el calentamiento global. Esta idea científica utiliza aviones, globos o mangueras largas para dispersar en la atmósfera partículas capaces de reflejar suficiente luz solar hacia el espacio para enfriar el planeta de forma moderada. Este programa forma parte de la inversión de 1.250 millones de dólares que el gobierno norteamericano ha previsto este año para combatir el cambio climático.

↳ #TurismoFuturo: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6621017196829130752

#ClimateChange#Sostenibilidad


Tema de debate:

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Jordi Cruz: el precio de enseñar y aprender trabajando

Polémica mayúscula. En España, la formación tiene un valor bajo. En consecuencia, los #stagiers deberían pagar una pequeña cantidad por aprender trabajando.


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Los intermediarios turísticos y su comunidad de usuarios

| La calle de los billonarios | Destinos de moda en Expedia | Tintablanca libros de ciudades | Economía turística frente a los gases de efecto invernadero | Musicales de Broadway con Blockchain |

Una vez más, el relato es lo que importa. ¿Qué demonios sucede para que el precio del tomate que se paga al productor sea 10 veces inferior al que le cuesta al consumidor cuando va al supermercado? Esto es lo que se preguntan miles de agricultores que salen esos días a las calles en demanda de mayores precios para sus productos. Mientras, de paso, señalan a las cadenas de distribución que fijan los precios al consumidor como las culpables de esta circunstancia inflacionaria y desigual.

El relato de fondo consiste en hacer creer a los consumidores que ellos son víctimas de intermediarios sin escrúpulos dispuestos a mantener sus beneficios especulando con el fruto del trabajo de los productores. Y que, en el proceso, pierden el control sobre lo producido, como si ellos —agricultores, ganaderos y pescadores— fueran los únicos propietarios del producto. Desde luego que es un relato sesgado, inconcebiblemente populista, pero cala en amplias capas del electorado político, cuando no en el de los propios consumidores.

Las protestas del campo, de la España vacía, no van acompañadas, sin embargo, de otras iniciativas más coherentes y plausibles que provocarían la inmediata adhesión del mercado. Me refiero a salir con la tomatada en el coche, buscar consumidores a pie de calle, encargarse de los registros sanitarios —mejor dicho, titularse como sanitarios para certificar por sí mismos la idoneidad del alimento—, planificar su producción agropecuaria previo a haberse doctorado como ingenieros agrícolas que desarrollen conocimiento sobre las mejores condiciones técnicas para la plantación o el cuidado de la cabaña, dominar la estrategia de marketing y ventas previo a su debida formación en estas materias, establecer predicciones de mercado previo a su titulación como programadores y analistas de Big Data... Y, por supuesto, formar y gestionar cooperativas que logren escalar la distribución de lo producido. Esto es, todo lo que constituye la cadena de valor del tomate desde que medra tranquilo en su mata hasta que se disuelve en el paladar de quien ha encargado una pizza a domicilio.

Como seres inteligentes que somos, y sin entrar en las ineficiencias que deberían ser corregidas en la realidad ominosa de la España vacía, rechacemos mentalmente este relato populista y pensemos con sensatez en las dificultades que nos crea a todos el proceso de transformación digital, social, territorial y económica que vivimos. O cómo introducir mayores cuotas de eficiencia en la cadena de valor resolviendo al mismo tiempo las incapacidades de adaptación al nuevo medio que gran parte de la población sufre en estos momentos de aceleración tecnológica. ¿Son realmente útiles los intermediarios? ¿Es la intermediación transaccional del pasado aquello que va a dominar el futuro o más bien la intermediación tecnológica?

Esta reflexión sobre la sublevación del campo en España viene muy a propósito del cambio de relato que debemos abordar también en el sector turístico, últimamente muy militante en contra de los nuevos intermediarios de la distribución hotelera. Esta misma semana, la plataforma de gestión de canales SiteMinder ha publicado su nueva clasificación de ingresos por canales a través de los cuales los viajeros reservan sus habitaciones de hotel. Si bien el volumen medido de reservas se ciñe a lo que domina esta plataforma y en solo 20 mercados de primera magnitud, la industria hotelera ha echado sus campanas al vuelo —el relato, otra vez el relato— manifestando en distintos medios de comunicación que los turistas prefieren cada vez más reservar en las páginas web de los hoteles que en las OTAs. Como coletilla, las noticias añaden que Booking es la excepción, pues se afianza en el primer puesto de la lista en casi todos los mercados.

Ya lo hemos comentado en múltiples ocasiones. Abjurar de las OTAs cuando sus funciones son las mismas que las del propio departamento comercial de los hoteles es tan negligente como inútil. Habrá ocasiones en las que la venta se encauce directamente por el cliente a través del canal directo, pero en la generalidad de los casos una reserva a través de OTA es más cómodo, seguro y fiable para quien la reclama.

Cierto es que la venta directa reduce el pago de comisiones, potencia la marca y se fideliza más a los clientes, como ha subrayado en repetidas ocasiones el departamento de marketing de la cadena Meliá, cuyos ingresos por el canal directo alcanza hoy un tercio de las ventas. Pero no es menos cierto que la porción mayoritaria de estas ventas se la llevan otros canales. Y no todo el mundo puede ufanarse de gestionar los más de 350 hoteles en 40 países que acredita Meliá.

Para el resto de los hoteles resulta más económico afrontar el coste de adquisición del cliente desde la globalidad y la superioridad tecnológica de una plataforma digital. Ello no obsta a que cada establecimiento adopte la estrategia de revenue más conveniente a sus intereses y aproveche las oportunidades que la venta directa real le ofrezca en cada momento. Subrayo lo de ‘real’ porque la inmensa mayoría de las reservas otorgadas al canal directo son intermediadas, no por OTAs, sino por otros servicios digitales como Mirai, HotelsDot y otros, unas veces mediante un fijo acordado, otras veces por comisión, al igual que una OTA.

Incomoda también a muchos la pérdida del control que la venta intermediada significa para el CRM del hotel. Como si la fidelización de los clientes fuera el culmen estratégico al que hay que aspirar. Esta idea reduccionista perjudica, sin embargo, al hotelero que en la actualidad ve escaparse a su clientela de futuro simplemente porque el millennial es por naturaleza un consumidor infiel. Y en lugar de mostrarse como buen aliado de las OTAs —principalmente, como hemos visto, Booking.com— esperando que los enormes flujos de viajeros que mueven desde su plataforma digital acreciente el efecto de rotación de los viajeros, se declaran enemigos cervales y se encierran en su castillo —el canal propio— confiando en retener para siempre a su clientela cautiva. Se equivocan y deben saberlo de inmediato porque las arenas del turismo digital son movedizas, muy cambiantes. Y, como el caso Thomas Cook ha demostrado, torres más altas han caído. Castillos enteros han sido engullidos por estas arenas.

A mi juicio, la gran ventaja que ofrece el ecosistema OTA —o los futuros que se desarrollen en la nube digital aterritorial— frente al CRM resultante de la venta directa es su capacidad corporativa para generar y alimentar la idea de una comunidad de usuarios. No es tanto la fidelización a una marca como la interrelación entre los individuos que comparten un mismo estilo de vida, un mismo gusto consumidor, un mismo ideario experiencial. Este ecosistema de valores que une hoy a millones de personas en la red Airbnb —más que Booking— que ha hecho su aparición este año como protagonista principal en el Top 10 de SiteMinder. Difícilmente un hotel logrará amalgamar en torno a su identidad una comunidad de fans que gire en torno a sus experiencias, que deberían incluir en todo caso la oferta de viviendas turísticas para alcanzar el grado de multimodalidad que definirá a los alojamientos del futuro. Integrarse en ese ecosistema y disfrutar de sus ventajas estructurales solo estará al alcance de la intermediación turística digital —no de la transaccional— a sus costes y beneficios correspondientes.

Entenderlo así es lo que ha dado alas a Airbnb, replicado al instante por Booking —y ya veremos Google—, mientras condena a un rol menor a otros actores principales en este escenario de los canales, como le ha sucedido este año a Expedia en destinos turísticos que premian la eficiencia tecnológica y el espíritu de comunidad.

Quien sueñe con reservas directas en la primera posición de estas listas de canales mejor vaya pensando en tener un hotel verdaderamente único o en crear un emporio global de 300.000 habitaciones al que ni siquiera ha llegado todavía Meliá.

Fernando Gallardo |


En las redes sociales:

La 57 de Nueva York se ha convertido en la calle más cara del mundo. Desde hace 4 años se han vendido 41 apartamentos por el módico precio de 25 millones de dólares, el más barato. El máximo alcanzado ha sido, hasta ahora, el ático del rascacielos One57, adquirido por el multimillonario Bill Ackman en unos desorbitados 91,5 millones de dólares. A la 57 se la empieza a conocer ya como la Calle de los Billonarios.

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Ibiza, Palma de Mallorca, Alicante, Oviedo, Sevilla, Madrid, Jerez y Tenerife, por este orden, serán los destinos de moda para Expedia en 2020. A continuación vienen otros lugares de Canadá, Japón, Australia, México, Portugal y Brasil. España aparece en primera posición mundial.
https://filecache.mediaroom.com/mr5mr_expediabrand/177957/travel_Trends_Report_8x8_FINAL.pdf

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Los libros más bonitos que se han publicado nunca sobre destinos turísticos son los de la editorial TintaBlanca Libros. Yo los tengo en casa.

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El turismo es la causa del 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero genera el 10,4% del PIB mundial. Mientras tanto, Venezuela causa el 0,5% de las emisiones por países, pero solo produce un 0,08% del PIB mundial.

En resumen, la economía turística es 8 veces más beneficiosa para el planeta que la economía de un país como Venezuela.

#COP25

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Pronto, muy pronto, los grandes musicales de Broadway se podrán adquirir con todas las garantías a través de Blockchain. Las gestoras de espectáculos se han puesto de acuerdo para operar con un socio tecnológico de Boston, True Tickets, que se encargará de diseñar la aplicación de venta de tickets dentro del sistema Blockchain.
#revolucionBlockchain


Tema de debate:

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El auge del turismo culinario

La gastronomía asume una mayor responsabilidad en la expansión turística del país, en el incremento de la calidad de los productos y destinos, así como en la cuenta de resultados de todas las empresas afectadas por la fenomenología del turismo. La demanda gastronómica crece en todo el mundo, reforzada por la tendencia a la búsqueda incesante de productos que caractericen una idiosincrasia particular del lugar visitado, que contribuyan a la sostenibilidad y que ayuden a desarrollar las economías locales.


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La democracia y los medios de conversación

| AC Hotels en Wisconsin | Evolución empresarial frente a impuestos | 6,6 millones de euros en Bitcoin | Ingeniero de Blockchain, la profesión más demandada | El sueldo de Botín |

Fernando Gallardo |

He visitado esta semana el Capitolio del estado norteamericano de Wisconsin, en el centro vertebral de su capital, Madison. Durante toda la visita, acompañado de diversos legisladores y juristas, he palpitado con la sensación de morar en la verdadera sede de la democracia. La primera democracia moderna del mundo, surgida como consecuencia de la Declaración de Virginia, en 1776.

Diseñado por el arquitecto neoyorquino George B. Post, el edificio no puede ser más monumental. Al menos, en la versión que todos entendemos por monumento. Mide 86 metros de altura desde la planta baja hasta la cima de la estatua en bronce de Wisconsin en la cúpula, esculpida en 1920 por Daniel Chester French. Su mano izquierda sostiene un globo terráqueo coronado por un águila y su brazo derecho está extendido para simbolizar el lema del estado, ¡adelante! Una ley estatal de 1990 impide que cualquier edificio a menos de una milla del capitolio sea más alto que la base de las columnas que rodean y soportan su cúpula.

El edificio tiene planta de cruz latina, con una enorme bóveda central en su interior que distribuye las cuatro naves conceptuales de la democracia: la Cámara de Representantes, el Senado, el Tribunal Superior de Justicia y la Corte de Apelaciones. Adentro se respira un ambiente de legalidad —y también de burocracia— como no se suele respirar en la calle. Los togados comparten sus considerandos y apelaciones. Los jueces escuchan, estudian y sentencian. Los elegidos debaten y promueven el ordenamiento del Estado. Las instituciones públicas consultan y ejecutan el resultado de lo ordenado. Si bien es cierto que, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno europeo, aquí la separación de poderes es más ideológica que geográfica. Apenas unos metros separan al ejecutivo, el legislativo y el judicial. Y hasta el mismo Gobernador del Estado reside en el edificio.

Un flechazo de confianza, serenidad, orden e inteligencia traspasa el corazón democrático de este santuario de la política ciudadana. Confieso que respiré muy hondo desde que pisé sus altivos salones y corredores. Y hasta me entraron ganas de presentarme en el hemiciclo y soltarme un speech de esos que le zambullen (o elevan) a uno en loor popular, dicho sea de paso el verdadero sentido del olor a pueblo.

Al salir, sin embargo, descubrí a qué huele la calle sin pasar por los intermediarios de la voluntad ciudadana. Desde luego no a la naftalina de los reguladores y magistrados, no al ozopinador con el que el servicio de mantenimiento higieniza los estrados, no a la pátina del tiempo que envuelve cada estatua y columna capitolina, cada pilar de la democracia analógica. Y ese aroma post democrático me llevó a pensar que al crucifijo arquitectónico del Capitolio le faltaba, como le faltan hoy a nuestros parlamentos occidentales, la quinta columna del Estado de Derecho, que es el nuevo pilar digital de la democracia: las redes sociales.

Porque las redes sociales no tienen edificio que las albergue. Este nuevo fenómeno de la comunicación política ciudadana reside en la nube, allá donde ni siquiera alcanza la Atenea dorada que culmina la cúpula beaux arts del Capitolio. Tan esenciales en la conformación democrática actual que sin ellas no se entendería la fenomenología de los nuevos populismos que prenden en toda Europa y que ha aupado a la presidencia de la nación más poderosa de la tierra a un empresario librepensador que emite sus decretos por Twitter sin pasar antes por el BOE. Trump, Johnson y otros demócratas populistas son, pese a que no gusten a todos, la vanguardia política de lo que nos espera en las próximas décadas de transformación digital. Muchos prefieren no entender de qué va todavía el poder distribuido en la red. Peor para ellos.

¿De verdad seguimos creyendo que los medios de comunicación representan el “cuarto poder” del Estado de Derecho? Porque el poder de la comunicación, antes y ahora, emana en buena parte de las instituciones públicas o privadas que necesitan comunicar algo. Ese cuarto escalón del poder, inimaginado hace tres siglos por Montesquieu, nace en estos tiempos como fruto de la tecnología que permite el empoderamiento de los ciudadanos a la hora de ocupar el espacio social que les corresponde, la aterritorialidad de la nube. El cuarto poder no es el de los medios de comunicación, ni de la capacidad profesional de informar de algo. No es la capacidad de intervenir en la gente, para la gente, pero sin la gente. Este poder está hoy asignado, y cada vez más lo estará en lo sucesivo, a los ‘medios de conversación’ donde las ideas (benéficas o perversas) fluyen entre los ciudadanos de toda condición, incluso de la peor estofa, en plena libertad de ser o parecer que se es. A cada cual su capacidad de discernir, de dialogar, de maldecir, así como de confiar en las fuentes de lo conversado o desconfiar de algunas de ellas.

Nada es verdad ni mentira, salvo la senda recorrida por los Reyes Magos en su camino de las estrellas a Belén. Imponerles a los niños lo contrario bajo el castigo de la verdad es despotismo ilustrado. O populismo saturniano.


En las redes sociales:

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Este gráfico refleja la evolución de las empresas norteamericanas después de la Gran Recesión. Se podría predecir así cuál será el próximo presidente de los Estados Unidos, aunque no todo es la economía, est… Se admiten apuestas.

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Así cierra el año el Bitcoin y así es su trayectoria desde 2013. Quien invirtiera 1.000 euros ese año tiene ahora 6,6 millones de euros.
#Criptomonedas#Blockchain

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Ingeniero de Blockchain es una de las profesiones más demandadas hoy por estas 30 compañías internacionales.
#revolucionBlockchain

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Ha saltado la noticia. Ana Botín cobra 233 veces más que la media de sus empleados. Pero eso no es lo peor... Resulta que Nadal acierta con la raqueta 3.000 veces más que yo. 😖 http://www.lavanguardia.com/economia/20180509/443451087149/ibex-35-sueldo-salario-empleados-ejecutivos.html


Tema de debate:

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El futuro turístico de nuestra alimentación

Hace miles de años, una ardilla podía atravesar la península Ibérica sin tocar suelo. Iberia era una fronda espesa que exigió a este simpático animal a tocar suelo porque la agricultura requería la tala de una buena parte del bosque original. Hoy ocurre lo mismo con la cuenca del Amazonas, como denuncia la organización ecologista Mighty en su investigación vía satélite de 28 plantaciones de soja en un territorio equivalente a la décima parte de Madrid en la raya fronteriza entre Brasil y Bolivia.


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El tren de la emergencia

| Experiencias turísticas en Toledo | Madrid para escapadas | Record de banderas azules en España | Cuándo pinchará la burbuja Bitcoin, si es que pincha | Profesión en extinción |

Fernando Gallardo |

Algunos están definitivamente convencidos de que el cambio climático debe ser elevado a la categoría de emergencia climática, pues con expresiones serenas no hay modo de poner a la gente en alerta. Semejante estrés informativo sacude conciencias y permite aprobar los planes de contención en las emisiones de carbono a la atmósfera que los acuerdos de Kioto (1990) y París (2015) no han llegado a culminar. Hay que lanzar un envite más alarmista, aunque ello signifique ralentizar el desarrollo turístico o interrumpir los programas de erradicación del hambre en el mundo (que exigen una potenciación mayor del transporte y la logística en los países menos desarrollados).

Desde que la niña Greta Thunberg saltó a las pantallas de televisión, el transporte aéreo empieza a ser mal visto por millones de personas en los países nórdicos que, en virtud de su elevado desarrollo, considera posible que cada ciudadano se compre un catamarán para cruzar el Atlántico como su heroína, aunque los pilotos de la travesía se tengan luego que volver a casa en el estigmatizado avión contaminante, lejos de los focos mediáticos, naturalmente. Algunas alternativas al transporte aéreo merecen ser tomadas en consideración por su mayor sostenibilidad del planeta, como esa manía que tiene la mayoría en ponerse al volante en las ciudades para recorrer apenas un kilómetro, que podría hacerse sin mucho esfuerzo a pie o en bicicleta (qué pena que ya no pueda hacerse, por higiene o por ideología, a lomos de un brioso corcel).

Sin embargo, otras alternativas parecen más bien extraídas de un cuento de Jaimito, como la que acaba de publicar la revista Bloomberg bajo el llamativo titular de “No es exactamente el Orient Express, pero los trenes-cama están de vuelta en Europa”. La compañía austriaca Oesterreichische Bundesbahnen-Holding AG (OeBB) ha realizado un pedido de 200 millones de euros a Siemens por un servicio ferroviario con cabinas modernas y limpias que faciliten cómodamente el trayecto nocturno entre Viena y Zúrich y entre Viena y Bruselas.

Sin miedo a resucitar un asesinato en el tren como el novelado por Agatha Christie, la OeBB se pone de parte de Thunberg con el recreo romántico de los trenes nocturnos que atravesaban el Viejo Continente con sus cabinas de madera y sus lujosos salones, desde París a Estambul o desde Londres a Venecia. Vagones que las regulaciones de la Unión Europea volvieron, por cierto, económicamente insostenibles en el último cuarto de siglo.

El servicio entre Zúrich y Madrid finalizó en 2013. Las conexiones entre Alemania y Ámsterdam, Dinamarca y París se interrumpieron en 2014. La compañía italiana Trenitalia interrumpió su servicio entre Roma y París en 2015. En 2016, Deutsche Bahn AG terminó su servicio de trenes-cama, mientras que la SNCF de Francia terminó una docena de trenes nocturnos. Esto dejó a Europa con un material rodante de vagones dormitorio de más de 30 años de antigüedad, utilizados principalmente para rutas nacionales.

Ahora, como consecuencia de la emergencia climática, los trenes nocturnos podrían atraer a nuevos turistas con conciencia climática. Los vagones que proyecta Siemens suponen la primera gran revisión del diseño ferroviario no de alta velocidad en seis décadas. Su puesta en circulación está prevista para finales de 2020. Dicen que las nuevas cabinas no se inspiran en el lujoso Orient Express, sino en hoteles minimalistas como el Yotel de Nueva York.

Suecia, país natal de Thunberg, está preparando una licitación pública para nuevos servicios nocturnos a otros países europeos, después de que el número de pasajeros de los trenes nocturnos en dirección norte desde Gotemburgo y Estocolmo al Ártico aumentara un 43% desde su punto más bajo en 2014. En noviembre, la Dirección de Ferrocarriles de Noruega recomendó aumentar la capacidad de los trenes nocturnos. Los suizos están considerando la posibilidad de reintroducir las luces de los vagones que finalizaron en 2009. Trenitalia, que ha mantenido los trenes nocturnos nacionales, está gastando 300 millones de euros en nuevas locomotoras y renovaciones. El tren-cama caledonio que conecta Londres con Escocia ha sido mejorado.

El popurrí de normas nacionales en Europa, que un informe de 2018 cifraba en 11.000, no ha ayudado sin embargo a la revitalización de este servicio de transporte transfronterizo. Austria e Italia exigen que los conductores de trenes hablen el idioma nacional. Las traviesas de las vías son muy diferentes de un país a otro. También lo son los reglamentos sobre los paneles reflectantes o las luces traseras en los vagones. Un panorama legislativo distinto y distante del armonizado para el tráfico aéreo. Por no mencionar la penalización fiscal que sufre el tren respecto al avión, heredera de la concepción estatista de los territorios frente al espacio aéreo (más liberado).

El viaje en tren en Europa se ha vuelto irrazonablemente caro y a menudo ineficiente, según Julia Herr, una legisladora austriaca que llegó un día tarde a la cumbre climática de Madrid esta semana porque su tren nocturno de Viena a Zurich llegó tres horas tarde, dejándole pocas opciones para conectar los trenes.

Antes de bajar a la vía férrea conviene, en todo caso, comparar las externalidades reales de ambos sistemas de transporte. Mientras la huella de carbono de las aerolíneas en un vuelo tipo París-Venecia genera 105 kilogramos de CO2 por pasajero, el tren únicamente emite 29,4 kilogramos. ¿Suficiente para convencer a un ciudadano a pasar una noche de traqueteo frente a una sola hora de vuelo? Estimemos que la hora de avión exige otras tres horas en desplazamientos, controles de seguridad y esperas en los aeropuertos. Estimemos que el tren ofrece más espacio para moverse que el avión. Consideremos también que el tren podría beneficiarse de subvenciones directas por sostenibilidad a fin de que sus precios (hoy más altos) se equiparen a las tarifas aéreas.

¿Seríamos capaces de soportar cuatro horas más de tren en un trayecto como el señalado si esta igualación supusiese viajar tan constreñidos como en un asiento de clase turista? O lo que es lo mismo, ¿estaríamos dispuestos a viajar con la misma incomodidad el doble del tiempo habitual por mor de la sostenibilidad? No me lo parece desde ningún punto de vista. Por ello hay que rendirse a la evidencia y, novelaciones del Orient Express aparte, pensar que para ser competitivo el ferrocarril debería asegurar unas camas como las del Orient Express y no las de un hotel cápsula japonés. Si queremos resucitar un tren-cama como los de la belle époque habrá que multiplicar por cuatro el espacio destinado a cada pasajero, de manera que el impacto por las emisiones de carbono se igualaría bastante con el del avión (29,4 kilogramos x 4 = 117,6 kilogramos de CO2 ferroviarios frente a los 105 kilogramos aéreos).

La última palabra la tendrán, en cualquier caso, los nuevos operadores que entrarán paulatinamente en el diagrama europeo con la liberalización del transporte ferroviario. Veremos si son capaces de responder con tarifas ganga al desafío que la OeBB ha impuesto a Siemens: un tren a los 93 euros que vale una noche en el Yotel de Nueva York.


En las redes sociales:

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Madrid es la ciudad europea para escapadas que más ha crecido en ocupación hotelera durante los últimos 5 años. Su éxito, según la consultora STR, se debe a su impresionante catálogo de museos, a su atractivo fiscal para los negocios y al cada vez más amplio calendario de eventos.
#DestinosTuristicos #MadridCapital

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Con 566 banderas azules, España figura en el Libro Guinness de los Récords como el país con las mejores playas del mundo. Sin duda, una gran noticia para la industria del turismo y los viajes.

https://www.guinnessworldrecords.es/world-records/383319-most-blue-flag-beaches-country

#AEDH2030

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¿Cuándo se pinchará la burbuja del Bitcoin? Y si se pincha, ¿desaparecerá forzosamente? Aquí mis intuiciones y certezas sobre lo que ocurrirá pronto con las criptomonedas... https://laruinahabitada.org/2018/02/19/cuando-se-pinchara-la-burbuja-del-bitcoin/ 

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Recepcionista de hotel, ¿una profesión en peligro de extinción?

Ésta es la pregunta del momento que se hace con oportuno criterio la revista turística TecnoHotel.

El debate, enmarcado en las jornadas #AEDH2030, se revela apasionante. Y, para muchos, desconcertante. https://www.tecnohotelnews.com/2019/06/recepcionista-recepcion-hotel-lobby/ AEDH - Asociación Española de Directores de Hotel


Tema de debate:

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El decepcionante auge de los chatbots

Miles de emprendedores y startups se están apresurando a poner en marcha sus chatbots con la intención de ser los primeros en esta carrera tecnológica infernal, a sabiendas de que el último se quedará rezagado, pero también que los early adopter (los prematuros) pueden decepcionar y suicidarse en su fracaso.


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Evolución de Airbnb

| Coste de las transacciones bancarias | Metro y autobuses merman su tráfico en Nueva York | Inteligencia artificial en un cuarto de empresas | Titulitis en España | Ingeniero de Blockchain, empleo de

Fernando Gallardo |

Cuando era joven, lo cool era renunciar a Europa y recorrer África de norte a sur con la decidida intención de perderse en su caos tribal y experimentar una supuesta simbiosis cultural con la población local, a la que se caracterizaba como el factor autóctono, la sabiduría popular, el color exigido a todo viaje. Dicha comunidad me recibía con los brazos abiertos, el semblante sonriente y… una mano estirada: “money, money”, “un dirham”, “un CFA, monsieur le touriste”. 

Algo de esta gesticulación vaticinaba la importancia de la conexión del viajero con los lugares que visita. “Amigo, ¿un guía para visitar la medina?”, “c’est seulement pour le plaisir des yeux”. Es precisamente esta danza de la cobra lo que forja y consolida el espíritu Airbnb por sobre la mera funcionalidad de su plataforma tecnológica. Ello, pese a los múltiples problemas regulatorios que atenazan a la marca desde que irrumpió como el emprendimiento más disruptivo de la historia del turismo y los viajes. 

Airbnb debe afrontar ahora otro reto no menos acerado que el de su modelo de negocio: su identidad de marca. ¿Es realmente una plataforma P2P, es decir, una organización que conecta a personas con personas, anfitriones con viajeros? En esencia sí, pero no siempre de una manera tan personalizada como se presume. Algunos directivos de la firma admiten que el mensaje que hoy cala entre los usuarios no ofrece aquellas connotaciones tan románticas de sus inicios. El Times de Londres publicó hace un año un análisis de la evolución de esta tecnológica con el llamativo título de "Investigación: cómo Airbnb ha sido secuestrado por agencias que obtienen grandes beneficios". O cómo se vuelve más dificultoso cada día para los usuarios el reservar con un anfitrión que solamente posea una propiedad. El anfitrionazgo es ejercido de manera creciente por corporaciones profesionales, y hasta cierto punto impersonales, totalmente desconectadas del vecindario. Esta realidad ‘hoteliza’ las viviendas turísticas y restan buenismo a una particularidad económica definida hasta ahora como economía colaborativa. 

El Times analizó los datos de Inside Airbnb y concluyó que el 20 por ciento de los anfitriones en el Reino Unido tienen más de 10 anuncios publicados en Airbnb, y al menos el 50% gestiona más de una vivienda.

Airbnb ha crecido hasta convertirse en una plataforma con más de seis millones de anuncios en 191 países y 100.000 ciudades. Este ecosistema tecnológico evoluciona hasta convertirse en un catálogo de servicios que incluye la gestión de la propiedad, la limpieza y el intercambio de llaves capaz de sustituir a los anfitriones cuando éstos viven fuera de la ciudad o, simplemente, prefieren desentenderse de la operación directa del alquiler turístico.

La plataforma ha incluido ya en su sistema de reservas habitaciones personalizadas de hoteles, hostales, casas de huéspedes y B&B, que antes formaban parte del orbe exclusivo de la industria hotelera. De hecho, el porcentaje de este tipo de productos se incrementó en un 150% durante 2018. La adquisición de HotelTonight refuerza esta tendencia, obviamente. Así como la más reciente de Urbandoor, una red de apartamentos amueblados y gestionados profesionalmente para viajeros de negocios, incluyendo a aquellos que se están reubicando y necesitan una estancia prolongada. Los viajeros de negocios constituyen un segmento muy valioso en esta industria y optan cada vez más por viviendas administradas con estándares mucho más exigentes que los de una simple vivienda vacacional, sin tanta relación con los anfitriones locales y el ambiente del vecindario.

El reportaje de Times se muestra crítico con esta tendencia que derriba la leyenda — creada quizá por filántropos o acólitos del buenismo— de una plataforma con vocación ONG por favorecer a los propietarios de viviendas que buscan un ingreso complementario para pagar el alquiler o la hipoteca en que se han metido. Incluso acusa a algunas compañías de gestión profesionalizada de alquileres turísticos por firmar sus anuncios en Airbnb con el nombre de un anfitrión personal, en lugar de destacar su denominación comercial. Este diario afirma que descubrió una serie de casos de personas que figuraban en la lista como anfitriones cuando en realidad firmas comerciales como Onefinestay estaban detrás de las reservas.

Es de suponer que a los autores del artículo no les gusta nada que las empresas se den a conocer y funcionen como si fueran personas físicas. Que algunas consultoras globales lleven el nombre de Ernst & Young, algunos fabricantes de automóviles el de Ford o algunos confeccionadores de moda el de Yves Saint-Laurent les deberá parecer engañoso. Todos sabemos que detrás de estas firmas no están —porque fallecieron hace tiempo— Alwin C. Ernst, Arthur Young, Henry Ford ni YSL en persona. Pero sus nombres expresan a través de los miles de trabajadores el factor humano existente en ellas.

Quizá el Times londinense se haya sorprendido del rumbo que Airbnb, los gestores de alquileres turísticos y los establecimientos hoteleros que operan ya dentro de la plataforma están tomando hacia la multimodalidad. Es sabido que llevo años prediciendo ese horizonte de límites difusos entre los hoteles y las viviendas turísticas, donde la hibridación de los modelos de gestión terminará configurando un ecosistema multimodal donde, por encima de las instalaciones y servicios (lo tangible), la industria del turismo será definida por las experiencias (lo intangible). Las últimas iniciativas de cadenas hoteleras tan relevantes como Marriott o Accor apuntan a ese modelo de negocio digital. Los alojamientos del futuro serán necesariamente multimodales.


En las redes sociales:

El coste medio de las transacciones bancarias internacionales es actualmente del 6,84%. En los próximos años este coste se reducirá gracias al Blockchain. Una rebaja de solo 5 puntos permitiría un ahorro de 16.000 millones de USD.

https://remittanceprices.worldbank.org/en

#revolucionBlockchain

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El metro y los autobuses de Nueva York registran una disminución de su uso por parte de la ciudadanía, que ha encontrado en Uber y Lyft unos servicios de transporte mejores y más baratos, sobre todo cuando se anuncia una subida del 4% en los servicios públicos.
#EconomiaColaborativa

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125 de las 500 mayores compañías del mundo implementarán sistemas de inteligencia artificial en sus negocios a lo largo del próximo año, señala la consultora Forrester. Detección de objetos, procesamiento de lenguaje natural y visión 3D serán los nuevos desafíos tecnológicos de la industria turística.
#InteligenciaArtificial

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La denominada ‘titulitis’ es un mal endémico en España. No, desde luego, como expresión de un deseo por saber mucho y estar bien dotado intelectualmente para afrontar las tareas políticas y sociales. La titulitis representa una cúspide en la jerarquía de la influencia que nos remonta a tiempos pretéritos en que los blasones nobiliarios y la hidalguía revelaban la buena posición social del ciudadano. Un título era, si es que no lo sigue siendo en la actualidad, el capital social que otorgaba el acceso a los centros de poder políticos o económicos. Sin este bruñida distinción había que ser torero o futbolista de éxito para entrar a formar parte de la élite a la que todos sueñan con pertenecer, aunque lo escondan en público

http://www.horecaspeakers.com/nueve-temas-de-interes-para-horeca-en-septiembre-horeca-speakers/

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Ingeniero de Blockchain es una de las profesiones más demandadas hoy por estas 30 compañías internacionales.
#revolucionBlockchain


Tema de debate:

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El muro de la turismofobia

Sentimiento sin ciencia. Quienes lo albergan reniegan de ese espacio ocupado hoy por el otro cuando ayer solo lo disfrutaba él. Manifiestan que su habitat es el mejor del mundo, pero viven la contradicción de que otros que también lo aprecian y pagan por visitarlo se instalen en él durante unos días. Admiten que unos pocos turistas —especialmente los más adinerados— se hospeden en el entorno, al igual que aceptan que unos pocos inmigrantes se instalen junto a ellos —especialmente los mejor formados y autosostenibles—. 


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